14/10/2010 | 1150

Algo más sobre la elección de la CTA

(Todo sería demasiado)

La Junta Electoral se tomó otra semana más para dar a conocer los mismos resultados provisorios que ya conocíamos. No hubo escrutinio definitivo alguno; las actas de urna nunca llegaron ni llegarán a la junta nacional, que se ha movido con 24 actas de tipo provincial. Con este ‘método’ no se puede pedir el recuento voto por voto de las urnas cuestionadas, que no se sabe dónde están. Hay filmaciones de gente poniendo votos en una urna, en Mendoza, en medio de la calle.

Unas horas antes del mencionado «escrutinio definitivo», Yasky impugnó, en una solicitada, a la junta por su mayoría degennarista y reclama al tribunal arbitral nuevas elecciones en ocho provincias y un distrito de la provincia de Buenos Aires, a lo que se agregaría Santa Fe, porque allí se produjo un fraude escandaloso, también, por parte de Yasky e impugnado por los de Micheli. Se caería, en este caso, media elección. Por otra parte, la segunda provincia con más votos del país, después de Buenos Aires, es Jujuy -32.100. Pero la Tupac Amaru, que supuestamente aportó el 90% de los votos, se fue de la CTA; políticamente sus votos no cuentan.

También las presentaciones por fraude, de parte de la Lista 3, son abrumadoras.

Fracturismo 1

Yasky insiste en que quienes suscriben su solicitada son «el espectro mayoritario de organizaciones sindicales y sociales de la central y no consentiremos su vaciamiento…». Se trata de un planteo de fractura por parte de quien aplica esos mismos métodos -en especial en Ctera. Al plenario de CTA Capital de la semana pasada, los yaskistas no fueron -UTE, aeronáuticos, Subte, Uptba, es decir, que ya «vaciaron» la seccional, con el agravante de que el propósito del plenario era movilizar el apoyo al 82% móvil.

Yasky advierte (Cronista Comercial, 4/10) que otros gremios están «analizando» seguir los pasos de Milagro Sala; la salida de la jujeña se hizo desde la defensa política del kirchnerismo. Incluso, puede haber sido una decisión política del kirchnerismo tomada en conjunto con Yasky para crear este escenario. El sindicato azucarero del Ingenio La Esperanza ya se había negado a participar de las elecciones de la CTA en función de un debate para volver a la CGT.

En el subte, los delegados que integraron su lista (Pianelli) se opusieron cerradamente a movilizarse al Ministerio por la inscripción de su sindicato, lo que pone a la defensa política del gobierno por encima de los intereses elementales del nuevo gremio. La segunda ofrenda de Yasky al gobierno fue salir, con todos sus gremios, a apoyar el proyecto de Recalde de participación en las ganancias, el cual significa, en realidad, una forma de cooptación de los sindicatos al departamento de personal de las empresas. Lo hizo en un plenario de la Federación Industrial de la CTA, con parlamentarios kirchneristas transversales, donde puso como ejemplo la nefasta experiencia de la flexibilizadísima Firestone. La participación en las ganancias no parece incluir a los jubilados, pues la fracción de Yasky apoya el veto presidencial al 82% móvil.

Fracturismo 2

Micheli, por su parte, habría iniciado «una ronda de contactos con organizaciones gremiales que apoyaron la postulación de Yasky para sumarlos y evitar que abandonen la central» (Cronista, ídem). Pero enfrenta el problema de que la CTA es un unicato que no reconoce la representación proporcional en la conducción, como tampoco en los gremios.

Micheli asegura y reasegura que su proyecto es la independencia de la CTA del Estado y de sus gobiernos, pero su fracción apoya políticamente a Proyecto Sur, como en su momento ocurrió con la Alianza. Esto es suficiente para desmentir cualquier independencia de clase, porque Proyecto Sur sostiene la colaboración de clases, lo cual significa el status quo que representa la explotación del trabajo por parte del capital. Al oponerse al proyecto K de Yasky en nombre del proyecto Solanas, Micheli le da primacía a la división sobre la unidad obrera de la CTA; es una agencia política de la división. Proyecto Sur, por otra parte, acaba de repudiar la movilización de los estudiantes y el otorgamiento de refugio a Apablaza. La CTA de Santa Cruz, dirigida por el agrupamiento de Micheli, no está defendiendo el régimen de jubilación provincial que la camarilla K ha decidido destruir.

En oposición a la destrucción de la CTA, en función de intereses patronales, llamamos a dar la batalla política por un congreso de delegados de todos los gremios de la CTA, con mandatos de asambleas.

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