19/02/2020

Asbesto en el subte: se marcha hacia un desenlace

El prolongado conflicto generado por la contaminación por asbesto del subterráneo de Bueno Aires marcha a un desenlace. El servicio está muy resentido en varias líneas con interrupciones crecientes, producto de la reducción de trenes disponibles por causas convergentes. Formaciones retiradas del tráfico por su alta contaminación demostrada, como los CAF 5000 de la línea B. Otras, como las Mitsubishi de la misma línea, retiradas para su desasbestización por empresas especializadas, en un sector técnicamente acondicionado del Taller Rancagua. A esto se suma la retención de tareas de los trabajadores de talleres –los más expuestos – sobre piezas de contaminación confirmada o sospechosa. Y también de algunos sectores de tráfico (conductores y guardas, Línea C) que también se amparan en la legislación que prohíbe el contacto con el contaminante. Medidas defensivas estas que vinieron a ser reafirmadas por una medida cautelar de la jueza Elena Liberatori, del fuero Contencioso Administrativo de CABA, que además de confirmar dicha inhibición emplaza a Metrovías y a SBASE (del Estado porteño), a diagnosticar y resolver dicha contaminación en todo el Subte en términos perentorios.


La negligencia y consecuente morosidad de empresa y gobierno alejan la resolución urgente de las tareas básicas: estudio de muestras; revisión médica del personal; desabestización de formaciones – van a un ritmo de una por mes – y lo más importante, la renovación de la flota en las líneas más afectadas, la B, la C y la E. Todo conduce a un colapso del servicio.


El grado de improvisación criminal de la patronal es extremo. Pone a trabajar sobre material vedado, cuadrillas de personal no convencionado. En una de ellas, tareas semiclandestinas, sin la preparación adecuada, llevó a la descarga eléctrica de 1.500 voltios sobre un trabajador que salvó su vida milagrosamente.


Para complicar más el cuadro, la licitación para renovar la concesión terminó en una farsa. Metrovías ha quedado como única oferente luego de varias postergaciones y el retiro de otros dos postulantes ante el cuadro general del país y el del propio subte. El carácter parasitario de Metrovías ha quedado plasmado en los números revelados por “ámbito financiero”: durante 2019 aumentó sus beneficios un 256% respecto del año anterior a pesar de una caída de 4% de los usuarios. Una ganancia extraordinaria producto no de mayor transporte, sino de un ingreso por subsidios de CABA de 6.156,8 millones de pesos que incluyen 20 millones por costos de desasbestización y 22,4 millones por aumentos salariales. Un parasitismo que cuestiona la necesidad de un intermediario que brinda un mal servicio, que confesó compartir coimas con los gobiernos de turno y que tiene en su haber 6 muertes de trabajadores por falta de inversiones en mantenimiento. Es la oportunidad de estatizar la operación del subte bajo control de los trabajadores.


Rodríguez Larreta ha planteado el interés de “dialogar” con los metrodelegados (AGTSyP). Seguramente pretende un acuerdo en materia de asbesto más laxo que el de los tiempos que le marca la resolución, apelada, de la jueza. El secretario general de AGTSyP), Pianelli, por su lado, ha declarado a los medios que el 1° de marzo es un límite para tomar medidas “de autodefensa” si no se anuncian las licitaciones para la renovación de flota. Es que los acontecimientos amenazan con salir de madre. El diagrama actual del tráfico se mantiene precariamente por la menor demanda estival. Difícilmente aguante el comienzo de una mayor. La preocupación de los trabajadores por su salud se extiende; ya hay 18 casos detectados de lesiones pulmonares por asbesto u otros contaminantes. Los talleres y sectores de tráfico que han hecho punta vienen planteando la necesidad de medidas de acción generales para obligar a la patronal y el gobierno a definiciones claras que no aparecen. Los mecánicos de talleres en particular, que impulsaron paros parciales y una movilización a SBASE, han propuesto, con participación sectores de tráfico, que la primera semana de marzo se realice un paro con movilización de todo el subte por un plan de desasbestización general; fecha de recambio de flotas; incorporación de todo el personal al Relevamiento de Agentes de Riesgo (RAR) y la eliminación de las cuadrillas de trabajadores no convencionados.A estos efectos se plantea un plenario de delegados el 27de febrero próximo. El mandato de los sectores por un plan de lucha general con ese programa es decisivo.

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