10/04/1997 | 534

Así se luchó contra el desalojo policial

El acto de apoyo (ver nota) había terminado alrededor de las 22,30 horas. Los micros con delegaciones se habían ido retirando y dentro de fábrica —con muy buen ánimo— se quedaron los compañeros iniciando el décimoquinto día de ocupación.


Alrededor de las 3 de la madrugada se empezaron a notar movimientos ‘sospechosos’ de la policía. Un poco más tarde, comenzaron a concentrarse efectivos frente a la puerta de fábrica.


Pero fue a las 5 que irrumpió por atrás, en un operativo comando, un fuerte contingente de la guardia de infantería. Era plena noche. Al mismo tiempo, por delante embistió la montada y se desplegó un gran operativo de irrupción por diferentes lados. Todos estaban con aprestos de combate. Llevaban una orden judicial para desalojar la fábrica. La diferencia en favor de la policía era de 6 a 1.


Se habían quedado a pernoctar las delegaciones internacionales de Brasil, Chile y Uruguay, las que fueron violentamente desalojadas junto a los trabajadores de Atlántida.


Algunas radios a las que se había alcanzado a avisar, estaban presentes y transmitían en directo el operativo represivo. Lo hicieron de noche y enérgicamente, porque temían que se volviera a repetir la movilización solidaria de delegados y trabajadores de las fábricas de la zona, que ayudaron a rechazar un anterior operativo realizado 72 horas antes.


Se salió —con los dirigentes de los sindicatos gráficos latinoamericanos— marchando y cantando consignas. Estaba lleno de celulares, pero en filas cerradas no se permitió que ningún compañero fuera detenido.


La Asamblea


Convocaron de emergencia una Asamblea en un local de la zona para esa tarde. Estaban agotados luego de 15 días de ocupación, luego de haber rechazado un intento de desalojo policial un par de días antes, luego del combativo acto realizado esa noche, luego de una noche de vigilia.


Pero a las 17 horas, más de 100 compañeros concurrieron a la Asamblea. Esta fue muy combativa y tomó un conjunto de resoluciones de lucha.


1) Olla popular: Se resolvió continuar la lucha colocando una Olla Popular frente a la puerta de Atlántida. Era la medida para organizar la resistencia a un lock out patronal. En previsión del cierre de fábrica, es que se había tomado la fábrica el 20 de marzo. Ahora: ¡la Olla y los piquetes!


2) Unidad Latinoamericana: La Asamblea ratificó y saludó la decisión de los sindicatos gráficos del Cono Sur de no publicar las revistas de Atlántida, comprometiéndose a parar en caso de que sus patronales persistieran en tomar dicha medida. También se comprometieron en realizar una campaña para contribuir al fondo de huelga.


3) Unir las luchas: La Asamblea ratificó la convocatoria a la marcha —lanzada en el acto de la noche anterior junto a otras internas y sindicatos— para el miércoles 9, desde el Obelisco, pasando por Plaza de Mayo hasta la sede central de los Vigil.


4) Objetivo estratégico: Se volvió a ratificar el objetivo estratégico de nuestra lucha.


La millonaria solicitada que publicó el día anterior la patronal en todos los diarios, ratifica que no estamos frente a una «crisis de empresa», sino que «ha encarado un proceso de reconversión tecnológica».


Frente a ello es que rechazamos los despidos y reclamamos la absorción y capacitación de todos los trabajadores.


5) Fondo de Huelga: Se resolvió reforzar el trabajo con el fondo de huelga para sostener la lucha emprendida. Se dirigirá el llamado a todo el gremio gráfico, a todo el movimiento obrero y popular.


El lunes, a las 8 de la mañana, se instalaba la Olla Popular sobre la Panamericana, a metros de Atlántida, que sigue rodeada de un dispositivo policial. Se iniciaba una nueva etapa en esta lucha.

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