22/12/2017

ATE ANLIS Malbrán: Lista Naranja, un importante comienzo

El lunes 18 se llevaron a cabo las elecciones a Junta interna y delegados de sector de ATE ANLIS (Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud) “Dr. Carlos G. Malbrán”. Este importante organismo cuenta con varias dependencias en CABA y en el interior del país. En los comicios participaron dos listas. Por un lado, la conducción de la Junta Interna desde hace décadas, que actualmente reagrupa a las dos fracciones burocráticas que controlan el sindicato nacional y de Capital respectivamente (Verde/Verde y Blanca). Por el otro, se conformó la lista Naranja, que integró a compañeras y compañeros de Tribuna Estatal e independientes. Nuestra propuesta antiburocrática, que se presentó por primera vez, obtuvo resultados auspiciosos. Debutamos con 20% para junta interna, 24% a delegados para el sector Vélez Sarsfield donde se concentra el grueso de los trabajadores y 42% para sector Paseo Colón. Si el estatuto de ATE fuera democrático, consagraríamos minorías cómodamente; sin embargo, prima el unicato, algo que no cuestionan ni la Verde ni la Verde-Blanca.


Nuestra campaña puso en el centro la necesidad de salir a pelear desde abajo contra las reformas antiobreras que impulsa el gobierno, y su vinculación con los problemas que tenemos los trabajadores del Malbrán. En la campaña denunciamos el vaciamiento, el quite de funciones, la falta de recategorizaciones democráticas tanto para el personal de planta como contratado, falta de personal, reducción de presupuesto, trabajadores que hace mas de veinte años siguen contratados, infraestructura obsoleta, estructura edilicia deteriorada al borde de la catástrofe, esta situación de crisis requiere de una enérgica intervención de los trabajadores, que llegamos a ser 800 entre entre profesionales, técnicos, auxiliares técnicos, administrativos, y de mantenimiento. Alrededor del 70% es precarizado bajo distintas formas, con contratos anuales y convenios. Como si esto fuera poco, existe la amenaza de convertirnos en una fundación, algo que implicaría una privatización encubierta y afectaría severamente a la salud publica, en línea con las reformas en salud que se quieren implementar, como la CUS. Para enfrentar este cuadro era necesario cambiar la metodología de la Junta. Ocurre que es responsable de la falta de participación de la mayoría de los trabajadores en las asambleas, que terminan siendo netamente informativas. No hay deliberación ni nun plan dé continuidad a la lucha; las medidas aisladas sin preparación fomentan el desgaste y la desorganización.


La campaña de la Verde-Verde y Blanca fue distinta. Se encargaron de atacar a nuestra lista con argumentos macartistas, incluyendo persecución ideológica vía redes sociales. Sus recorridas por los sectores fue a la defensiva de las nuestras con el único programa de infundir el miedo a los despidos sin una salida, basándose en la histórica toma del edificio del año 96, cuando se logró la reincorporación de los despedidos; sin embargo, hoy la línea de la verde y blanca es la contrapuesta, como lo demuestran la entregada en Enacom y en el Ministerio de Energía; otra maniobra la actitud clientelar hacia los afiliados, recordándoles los “favores” que les hicieron cuando en realidad es su responsabilidad luchar por nuestros derechos. Otro hecho significativo fue su rechazo a posponer la elección por segunda vez -originalmente era el 15, día posterior a la sesión suspendida por la reforma previsional, y se pasó para el 18, que volvió a coincidir con la importantísima jornada de paro y movilización frente al Congreso-.  


A partir de los resultados obtenidos por la Lista Naranja, debemos poner en pie una agrupación que pueda organizar a los trabajadores sin distinción de afiliación, para seguir construyendo esta nueva alternativa antiburocrática que saque de la parálisis al gremio.

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ate

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