25/01/2021

Bariloche: 40 guardavidas reclaman por sus puestos laborales

Entrevista a Juan Rapaport, secretario general del Sindicato de Guardavidas de Bariloche.

A continuación, transcribimos la entrevista realizada a Juan Rapaport, secretario general del Sindicato de guardavidas de Bariloche, quienes no han sido contratados por el estado municipal para la temporada 2021, poniendo en riesgo los puestos laborales, pero también la vida de la sociedad en su conjunto.

¿Cuál es la situación de los guardavidas en Bariloche y qué reclaman?

Al 21 de enero estamos sin trabajo. Este verano no fuimos contratados por el municipio, interrumpiendo de este modo el ejecutivo municipal el vínculo laboral, que en algunos casos llega a ser de 18 años de antigüedad. La situación es grave porque además de que estamos sin trabajo, en 7 de las 9 playas públicas habilitadas de la ciudad no hay servicio de guardavidas, que es un servicio esencial e indelegable del Estado. Lo que estamos reclamando es la reincorporación en nuestros puestos de trabajo exactamente en las mismas condiciones que antes. Nosotros siempre recordamos que llegamos a este punto únicamente por reclamar los derechos adquiridos en lo referente a las condiciones de contratación: el pago del sueldo, de feriados, y continuar con la metodología de trabajo de años anteriores. Remarcamos que las condiciones laborales previas tampoco eran perfectas, no se cumplían las leyes ni estábamos en una situación cómoda: en 7 de las 9 playas habilitadas no hay baños para las trabajadoras y trabajadores, hay muy pocos elementos de seguridad y protección, vestimenta. Siempre ha sido una situación bastante precaria y sin embargo, lo que intentó hacer el municipio este verano es recortar un poco más de derechos y de salario, de presupuesto.

¿Cómo fue el proceso de organización de los 40 guardavidas despedidos desde que empezó el conflicto?

Realmente fue y sigue siendo algo bastante laborioso. Nosotros contábamos con la ventaja de tener y formar parte nosotros mismos de una organización sindical que nos sirvió como base. Si bien somos un sindicato muy chico, porque tenemos alrededor de 50 afiliados, ya esa estructura formal nos sirvió para la organización en este momento conflictivo. El conflicto mismo termina siendo un poco aglutinante porque obviamente la problemática es compartida por todos los compañeros y las compañeras y la preocupación es la misma. Lo que quedaba por resolver eran los objetivos y la línea, el camino estratégico que íbamos a llevar adelante, que como siempre lo hicimos (al menos bajo esta comisión directiva) bajo asamblea, pudiendo todos manifestar cuál era su visión, y de hecho todas las instancias de negociación y todas las decisiones que tuvimos que ir tomando, las fuimos decidiendo en asamblea. Esto tiene un costado muy positivo que es que todos y todas estamos involucrados, estamos al tanto de lo que va sucediendo y formamos parte de las decisiones. Pero al mismo tiempo, todo esto lleva a un gran desgaste porque además del propio estrés y de la propia angustia, de la situación emocional que genera quedarse sin trabajo, la vida personal de cada uno sigue adelante con las cuestiones familiares, con la necesidad de buscar otro sustento económico, entonces se torna un trabajo más. Obviamente hay distintos roles, en mi caso yo soy el secretario general y fui y sigo siendo el que se encarga de la organización más general y de quizás a veces intentar motivar o estimular a la participación. La verdad es que nos conocemos todos, muchos tenemos vínculos extralaborales de amistad, entonces de alguna manera terminamos funcionando como un grupo de amigos además de como un grupo laboral. Siempre le damos mucha importancia a la dimensión personal de las relaciones y de las estructuras. Para redondear el concepto, en cierta manera hay que decir que implica muchísimo trabajo, dedicación, tiempo y sacrificio. Pero cuando las ideas están bien claras y siempre están apuntadas hacia el bien común, y cuando es compartido el esfuerzo se hace todo un poco más llevadero. También hay que decir que es una lucha donde se contrapesan fuerzas desiguales: nosotros como organización sindical, con nuestras posibilidades, con nuestro tamaño, con nuestra fuerza, enfrentarnos al municipio, con toda su estructura de abogados… es bastante desgastante y difícil. Con la convicción de saber que el ideal nuestro es bien claro y que simplemente estamos reclamando por lo justo, no solo por nuestro trabajo sino también por la seguridad en las playas, no queda más remedio que seguir adelante con fuerza.

¿Cuál es la respuesta del municipio ante el conflicto? ¿Qué se sabe de la ONG que intenta meter el municipio para tercerizar el servicio?

Desde el inicio fue igual la respuesta del municipio: flexibilizar las condiciones, recortar el presupuesto. Personalmente creo que también hubo un gran intento de disciplinamiento político, ideológico, sindical. Una manera de ejercer el poder con esta idea que tiene el municipio de que no importan mucho las leyes ni la justicia, lo único que importa es su propia voluntad, su lectura de como hay que hacer las cosas y así avanza. Para no ponernos nosotros como trabajadores en el eje, esa es una cara de la problemática. La otra parte, sin personalizar el conflicto, creo que es un camino político que elige el intendente que es reducir las prestaciones del Estado municipal para dejar espacio a que se hagan negocios desde el ámbito privado. Al principio del conflicto apareció una ONG que intentó tercerizar el servicio de una manera bastante turbia porque no había una ordenanza, ley, disposición ni reglamentación que así lo permitiera. Vemos que hay un contenedor en Playa Moreno donde se brindan servicios a turistas y vecinos de la zona a cambio del espacio publicitario. Así también paso en 2017 con un proyecto de ordenanza donde se quieren concesionar espacios públicos en todas las playas municipales para la explotación privada de la industria gastronómica según sabemos, y que esos paradores fueran los encargados de brindar la seguridad provista por guardavidas. En definitiva, creo que es un modelo ideológico-político de gestión en donde el Estado se retira, no brinda esos servicios y no lo hace inocentemente sino para dejar el espacio a particulares, emprendimientos privados que se hagan cargo de una manera muy posiblemente deficiente por las propias lógicas del mercado y de estas «eficiencias económicas» que a la vez permitan hacer un negocio. Porque estos emprendimientos privados no se inician si no hay un rédito económico, una ganancia. Entonces no solo tuvo un costado político e ideológico de disciplinamiento para con nosotros y de quita de derechos y flexibilización, sino que al mismo tiempo estaba la amenaza de este intento privatizador donde el Estado se retira y ofrece en bandeja los negocios en espacios públicos y con servicios públicos para un privado.

 

 

¿Cómo consideran las nuevas medidas o esta especie de filtro que impuso el municipio ante la convocatoria para contratar nuevos guardavidas?

El municipio en este momento contrató 5 guardavidas: hay 3 en Playa Bonita y 2 en la Playa del Viento. Simplemente, lo que nosotros entendemos es que la idea era bastante clara: romper nuestro sindicato y nuestra organización. Básicamente porque nunca cedimos ante estos intentos que el municipio viene llevando adelante. Si bien el conflicto estalló este verano, nosotros venimos hace 3 años por lo menos reclamando diversas cuestiones que hacen a nuestras condiciones laborales y el municipio lo que hace es con un nuevo contrato que es bastante indignante por las condiciones a las que obligan a los nuevos trabajadores, que no tenían vínculo previo con el municipio, a firmar un contrato con condiciones inéditas para nuestro sector y para cualquier trabajador. Hay una cláusula, por ejemplo, que establece que sin más explicación que la voluntad del municipio se puede interrumpir el vínculo, que ni siquiera lo llaman vínculo laboral sino que lo hacen como una locación de servicios. Eso y muchas otras cosas, como una reducción salarial bastante considerable en torno al 15% respecto del verano anterior, con toda la inflación de este año. O sea que en términos reales estará en torno a un 40-45% de reducción salarial. Y ese creemos que es el objetivo del municipio: hacer una convocatoria con tantas exigencias que queda prácticamente desierta, mostrar en apariencia que la voluntad del municipio es brindar el servicio pero en verdad termina siendo una pantomima donde el verano pasado éramos 40. Ya veremos el verano que viene, si esto no se resuelve favorablemente, vuelva a existir el intento de una empresa o una ONG de hacerse cargo del servicio. Realmente a nosotros nos parece que es muy lamentable, no solo como trabajadores sino como ciudadanos de Bariloche.

 

 

Sabemos que hay una pelea en lo legal, ¿cómo avanza?

En el terreno judicial, el 11 de diciembre del año pasado presentamos una medida cautelar en el fuero laboral y este lunes próximo (25/01/21) hay una audiencia conciliatoria. Está convocado el municipio y estamos convocados nosotros como sindicato, como trabajadores y trabajadoras, en el mismo juzgado y ahí veremos qué sucede, si hay una posibilidad de conciliación. Como decimos siempre, nosotros no estábamos reclamando en este verano mejoras laborales o ampliación de derechos, estábamos reclamando simplemente que se respeten nuestros derechos adquiridos. Entonces consideramos que no tenemos muchas cosas para ceder. No sabemos cuál va a ser la postura del municipio, desconocemos también cómo es la postura de los jueces que llevan la causa, pero confiamos en que las leyes son muy claras en todo lo referente a estos trabajos de temporada, que es nuestro caso, y a los derechos que tenemos las trabajadoras y trabajadores de temporada. Siendo que estábamos reclamando únicamente por el respeto de nuestros derechos adquiridos, de la intangibilidad de nuestro salario, de nuestras condiciones laborales previas a este conflicto, bueno ojalá que el municipio haya recapacitado. Y si no rectifica este camino de intento de flexibilización, si no respetan nuestros derechos, nosotros estamos dispuestos a que decida la justicia, que decidan los jueces que tienen la causa y que de acuerdo a las leyes y de acuerdo a lo que dispongan los jueces y juezas veremos cómo sigue este conflicto.

¿Hubo convocatorias entre sectores de trabajadores que están en conflicto para poder coordinar sus luchas? ¿Consideras que aportaría a la lucha de los guardavidas?

Respecto a las convocatorias entre distintos sectores de trabajadores que estamos atravesando conflictos, nosotros estuvimos en contacto con trabajadores y trabajadoras del Hospital Zonal de Bariloche, y también intentamos comunicarnos con trabajadores de la empresa Mi Bus (Transporte Urbano de Pasajeros), pero lamentablemente la organización, que excede nuestro ámbito laboral, es bastante compleja. También hay un sindicato de empleados municipales y de empleados estatales con los que realmente no tuvimos contacto. Más allá de que hicimos algunos intentos, no pudimos canalizar esas intenciones en algo concreto. Lamentamos mucho que sea así, que los trabajadores y trabajadoras estemos cada uno peleando por lo suyo en algún punto. Creemos que si hubiera una organización más general, una organización que agrupe a todos los trabajadores de los distintos sectores, las cosas podrían ser distintas. Pero bueno, son esas cosas bastante complejas que exceden por mucho a nuestras posibilidades. Hace falta quizás una toma de conciencia mucho más amplia, más general de trabajadores activos, de trabajadores pasivos también, y de todos los vecinos y vecinas de Bariloche. Creo que estamos llegando a un punto, donde existen muchas situaciones en todo lo referente a lo laboral, sobre todo en nuestra ciudad que depende tanto del turismo, con todas las particularidades que impone esta pandemia que está atravesando el país y el mundo. Creemos que es necesario y que requiere un poco más de organización por parte de los trabajadores y trabajadoras. En eso estamos, vamos a seguir intentándolo.

 

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