10/04/2020

Caso positivo de Covid-19 en Terminal Zárate

La responsabilidad de la empresa y el municipio.

El 26 de marzo publicábamos un artículo refiriéndonos al peligro de la operación de los grandes centros industriales de Zárate y Campana en plena pandemia del coronavirus, con Siderca y Terminal Zárate (TZ) en el ojo de la tormenta: dos de las patronales que más han presionado para mantener las actividades y que señalamos que por su actividad portuaria y la intención de no respetar el aislamiento de los trabajadores, eran un punto de ingreso de la pandemia.


En el caso del grupo Techint, llegó incluso a dirigirse pública y directamente en un comunicado del día 7 de abril, a los intendentes de Zarate y Campana, prácticamente intimándolos a cumplir lo hablado en su reunión del 12 de marzo, donde se resolverían medidas conjuntas para combatir la pandemia a nivel local. En el mismo comunicado el grupo describe un acuerdo de suspensiones con la UOM, con rebaja salarial incluida.



La realidad indica que las patronales planteabas las condiciones para sortear la cuarentena obligatoria y mantener la producción en ambas ciudades del cordón de la zona norte de la provincia de Buenos Aires.


El caso de TZ merece especial atención. La presunción de un caso positivo, hace algunos días, se manejó con celo y cierta presión sobre los trabajadores. Un operario, sospechado de infección con el virus fue derivado a un centro de salud local, y en un primer momento se informó el resultado negativo del análisis. No obstante, antes de tener ese primer resultado TZ convocó a los trabajadores a presentarse a sus puestos el sábado siguiente al evento, con el descontento de estos, pero preocupados por su continuidad laboral, ya que habían parado las actividades al enterarse del posible contagio de su compañero.


Un nuevo testeo, dado a conocer el miércoles 8 de abril, indica que el compañero dio positivo en el test de coronavirus.


La producción debe ser parada inmediatamente en TZ, ya que muchos otros compañeros tuvieron contacto con el trabajador infectado y es responsabilidad absoluta de TZ y el Estado resguardar la salud y seguridad del resto del plantel.



La responsabilidad del municipio y el manejo de la información


Desde un principio, el municipio manejó información respecto a los casos sospechados en Zarate, con ciertas contradicciones y sin medidas de fondo para frenarlos, más teniendo el grave caso de TZ.


En una ciudad donde se dice tener todo controlado, a pesar de los pocos respiradores por hospitales, un decreto obliga desde el martes 7 al uso de barbijos, más la preparación de clubes, el asilo de ancianos y el mismo municipio con habitáculos individuales para alojar pacientes. Todo indica que esta determinación va más allá de la prevención y que los números que se publican son, al menos, parciales y no se ajustan a la realidad. La campaña de la municipalidad entregando barbijos en distintos puntos de la ciudad no asegura cobertura en los barrios, ni la cantidad por habitante hasta el fin del aislamiento. El municipio debe asegurar la cantidad con impuestos de emergencia a las empresas.


Los mismos comunicados oficiales locales se contradicen. Primero informando un caso "externo" al referirse a una habitante de la localidad de Lima; para ayer informar cuatro casos y casi simultáneamente corregir a tres, descontando otro "foráneo" de una ciudad vecina.


El manejo de la información para controlar la opinión pública puede convertirse en un arma letal en medio de la pandemia, cuando las medidas tomadas, acertadas o no, a destiempo o no, no incluyen el parate total de las actividades que nada tienen que ver con lo esencial: cerveceras, químicas, repartidores de correo y otros.


El Ejecutivo local, con las patronales detrás, ha permitido que las actividades no esenciales se mantengan, a riesgo de la salud de obreros y sus familias como demuestra el caso TZ.


Los trabajadores de la Terminal Zárate, en su totalidad, deben ser aislados y realizarles el testeo correspondiente, con un seguimiento de su evolución. Lo mismo que a sus familias, asegurándoles el salario a todos y su fuente de trabajo.


Aquellos trabajadores que por sus tareas no pueden aislarse o que han sido presionados por las empresas y sus maniobras para sortear la cuarentena, deben conformar comisiones de seguridad y salud para controlar que sus lugares de trabajo cumplan las condiciones de seguridad para operar, con testeos a cada operario que se reincorpore a sus tareas, de la misma manera en que pueden posicionarse y elevar su voz de conjunto respecto a que si su actividad es o no esencial ante el pico máximo de contagio que se avecina. Ningún despido ni suspensión. Salario asegurado al 100%.



 

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