28/11/1995 | 475

Ciadea y Sevel hacen ‘escuela’

Por una política de lucha frente a las suspensiones y reducciones salariales

El acuerdo de SEVEL (Palomar) ha servido para que los capitalistas —y en primer lugar, las patronales metalúrgicas— lanzaran una ofensiva generalizada por la reducción del salario obrero. Pocos días después, en Noblex (Tierra del Fuego), la burocracia de la UOM suscribió un acuerdo similar al de SEVEL. Mientras tanto, en CIADEA (Córdoba) se pactaba otra ‘variante’ de arreglo antiobrero: la suspensión prolongada (casi 6 meses) de 700 trabajadores.


En la zona sur del Gran Buenos Aires, los casos de CIADEA y SEVEL han hecho ‘escuela’. El último plenario de delegados de la UOM Avellaneda constató que se produjeron recientemente 1.230 despidos y más de 2.600 suspensiones, acompañadas de reducciones salariales. Por ejemplo: Lanín (28 despidos y reducción salarial de 100 pesos); Cañar (13 despidos y anulación de un premio equivalente al 55% del básico); Gifmetal (reduce plus y viáticos por 300 pesos y despide a 34 compañeros), CIMSA (elimina premios y adicionales por 200 pesos y despide a 17 trabajadores). Ahora, en Aurora (la principal fábrica de la zona), la patronal está amenazando con 350 despidos, o bien una reducción salarial del 58%.


En la mayoría de los casos, la ofensiva contra el salario ha sido llevada adelante a través de ‘pactos’ o ‘acuerdos’ con las direcciones sindicales. En esta política de ‘arreglos por fábrica’, los burócratas están ‘votando’, en realidad, por la disolución de los sindicatos como instrumentos de lucha y de defensa de la clase obrera en su conjunto.


Las burocracias de la UOM y el SMATA han presentado los ‘arreglos’ que reducen el salario y las suspensiones como “la única alternativa para preservar los puestos de trabajo”. En realidad, todos estos acuerdos han sido precedidos por numerosos despidos o ‘retiros voluntarios’. Pero las reducciones salariales o las suspensiones masivas o prolongadas preparan el camino de nuevos puestos de trabajo caídos: las suspensiones serán utilizadas para que las patronales convoquen, ‘de a uno’, a todos los trabajadores de los que se quieren desprender, para imponerles el retiro a través de ‘arreglos’ individuales. Del mismo modo, las reducciones salariales buscan la desmoralización en masa de compañeros que, al percibir un salario menos que miserable, serán forzados a pedir el ‘retiro voluntario’.


Es necesario quebrar esta política de acuerdos antiobreros. Los puestos de trabajo sólo pueden salvarse con una estrategia de lucha. La abrumadora mayoría de las patronales metalúrgicas y mecánicas que hoy despiden, suspenden o atacan el salario, forman parte del sector capitalista que más se benefició durante la vigencia del ‘plan’ Cavallo (automotores, electrodomésticos), a costa de la superexplotación obrera. Ahora es necesario imponerles que se hagan cargo de la crisis con los beneficios que acumularon: ningún despido (abierto o encubierto). No a las suspensiones. Reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario. Que se abran las cuentas de los pulpos capitalistas.

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