13/10/2016 | 1432

Cicop: ¿para cuándo ponemos segunda?

Por Ricardo Schiro Delegado Congresal Lista 2


En los hospitales y centros de salud de la provincia de Buenos Aires continúa el derrumbe dejado por la gestión K. La gobernadora Vidal y su ministra de Salud, Zulma Ortiz, no pueden hablar más de herencia recibida a pocas semanas de cumplir un año de gestión. Las becas (precarización) volvieron a proliferar y en lo que va del año el aumento salarial sigue por debajo de la inflación, lo que provoca permanentes renuncias en el sector de los profesionales de la salud y el cierre de servicios. El vaciamiento es música para los oídos de los privatizadores de todo tipo.


 


En Cicop, el sindicato de los profesionales de la salud, se libra una batalla casi sin solución de continuidad desde febrero de este año. El impacto de la crisis sanitaria en la opinión pública ha hecho que los reclamos del primer semestre tuviera una repercusión inusual. La lucha ha brotado con fuerza en ese período pero, en vez de profundizar las medidas tendiendo al paro por tiempo indeterminado, la conducción eternizó los paros aislados (15 semanas) y levantó las medidas por una cifra que superaba en un 5% la oferta inicial. La expectativa generada en las bases con la exposición del conflicto (“carpa sanitaria” en el Congreso y el Obelisco), en vez de ser un insumo para profundizar las medidas fue presentada como el techo de la lucha y su punto final. Luego de un impasse de tres meses la conducción de Cicop ensaya la misma receta que antes. Seis semanas de paros aislados y una semana (la del feriado de octubre) sin medidas, votada por el oficialismo contra las propuestas del Hospital del Kilómetro 32, Presidente Perón y Cestino de profundizar las medidas de lucha. 


 


Para escaparle a la profundización en el primer semestre, el gobierno ganó terreno con la maniobra del compromiso de la reapertura de la paritaria en agosto. 


 


Entrado octubre las ofertas del gobierno bonaerense continúan la línea de esa maniobra dilatoria (31% de aumento respecto de diciembre de 2015, contra el 25% de aumento respecto de agosto de 2016 reclamado). Las concesiones votadas en el Congreso de Cicop permiten que el Estado se reagrupe y amenace con descuentos. Pero a pesar de ello, la crisis sanitaria no se detiene y los paros son contundentes aun con estas limitaciones. Las históricas dificultades del sector para movilizar son utilizadas por la conducción del gremio para poner paños fríos.


 


El huevo o la gallina


 


Las listas mayoritarias dentro de Cicop sostienen que la profundización solo será posible cuando las bases se dispongan a pelear, pretensión bombardeada con el antecedente de la entregada de mitad de año. Más aún cuando la dirección no manifiesta interés en ligarse a los sectores en lucha si esto pone en peligro sus acuerdos con las burocracias sindicales (Verdes de ATE).


 


Es necesario romper el aislamiento que ambas CTA imponen a la lucha de los hospitales rodeando de solidaridad el reclamo de los trabajadores de la salud. Al 25% retroactivo a agosto se puede llegar profundizando las medidas de lucha. La profundización de las medidas solo puede seguir un camino que es la tendencia al paro por tiempo indeterminado y sacar los trabajadores de los hospitales a la calle, escapándole a la idea de que una medida de impacto mediático y de paros aislados puede conmover, en forma antiséptica, a un gobierno como el de Vidal, dispuesto a reventar los hospitales provinciales.


 

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