16/10/2003 | 821

«Comercio y Justicia» de Córdoba y sus trabajadores

La provincia de Córdoba ha pasado a ser pionera en la materia. Al caso de Zanello, ahora se le ha sumado el de Comercio y Justicia, cuyos trabajadores no han tenido más remedio que comprar la empresa. De la Sota ha bloqueado los proyectos de expropiación de distintas empresas de la provincia, que siguen «cajoneados» en la Legislatura. Entre los casos más renombrados está el de la Clínica Junín, en la congeladora desde hace más de 10 meses.


Los trabajadores de Comercio y Justicia, un diario económico-jurídico, ocuparon la planta hace más de un año y consiguieron sacarla a flote en poco tiempo. La recuperación fue incluso sorprendentemente rápida: los trabajadores arreglaron las máquinas, normalizaron los servicios y lograron ampliar la cartera de clientes.


En agosto, cuando la liquidación judicial era impostergable, los trabajadores ofrecieron al juzgado comprar los bienes. Pero los activos de la empresa tienen en la actualidad un valor comercial muy superior al que poseían un año atrás, cuando tuvo lugar el vaciamiento patronal. El éxito de la gestión obrera se terminó convirtiendo, paradójicamente, en la fuente de su desgracia. La editorial fue valuada en 1.121.000 pesos (muy por encima del precio que se habría obtenido 12 meses atrás, si cada activo se hubiera vendido por separado). La mitad se compensó con créditos laborales, es decir, con los sueldos e indemnizaciones impagos. La otra mitad va a tener que salir del giro del negocio, es decir, del esfuerzo que hagan los trabajadores de ahora en más. En pocas palabras, estamos ante una doble confiscación a los trabajadores: primero, de los ingresos pasados, y segundo, de sus ingresos presentes y futuros.


El apoyo del Estado nacional y provincial al que hacen mención las noticias periodísticas no es tal. Por supuesto, no hay previsto ningún subsidio, como sí se le vienen otorgando generosamente a los bancos. Los trabajadores de Comercio y Justicia deberán hacer frente a un préstamo que, por otra parte, ni siquiera cubre la totalidad de la deuda. El excedente necesario para hacer frente el pago de la deuda saldrá, como lo testimonia la experiencia de Zanello y otras fábricas recuperadas, del sacrificio y postergación salarial de los propios compañeros.


Comercio y Justicia ilustra en forma descarnada el chantaje capitalista al que están siendo sometidas las empresas bajo gestión obrera. El esfuerzo obrero, como bien lo refleja este caso, termina yendo a parar a las arcas de la vieja patronal vaciadora o a las de sus acreedores.

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