13/05/2021

Córdoba: la situación de la presencialidad escolar municipal y la lucha por el salario docente

Delegada municipal - Lista Fucsia

El incremento de casos de Covid en toda la provincia, pero particularmente en la ciudad de Córdoba, tensiona y cuestiona la presencialidad en las escuelas municipales. La preocupación combina el incremento de casos, la falta de vacunación, las bajas temperaturas y, por si fuera poco, la inviabilidad de un protocolo seguro. Los y las docentes reclamamos vacunación para todos ya: según informó la secretaria gremial en reunión de delegados de Educación, hay 362 agentes que aún no recibieron ninguna dosis y muchos desarrollan tareas directamente ligadas a la atención de estudiantes.

Sin embargo, mientras la vacunación sube por escalera, los contagios suben por ascensor. Este miércoles se registraron 2.500 casos, consolidando una serie semanal que contradice los pronósticos de haber pasado el “pico de la segunda ola”.

A la preocupación por los contagios se suma la resolución 442 de la Secretaría General de la Municipalidad, según la cual los agentes que están con dispensa y ya recibieron al menos una dosis podrían ser convocados a la presencialidad. Es la misma línea que sostienen desde el gobierno provincial y nacional. El regreso constituye un agravamiento de los problemas porque pretende -al igual que entre los trabajadores esenciales de salud- ajustar el déficit fiscal reforzando la asistencia de los lugares de trabajo, con trabajadores que tienen comorbilidades y proceder al recorte de contrataciones. Una bomba de tiempo.

Una presencialidad insegura

La docencia municipal está atravesada por la precarización laboral: hoy se desempeñan en carácter suplente 269 trabajadores sobre un total aproximado de 700 (40%). Durante el primer año de pandemia se cubrieron cargos de grado, pero quedaron sin nombramiento suplentes de ramos especiales -curricular y jornada extendida- y de adultos.

Por la presión de los trabajadores se lograron actos públicos, efectivos a partir de octubre. La incertidumbre laboral pegó muy fuerte y caló hondo. Y como corolario, la paritaria municipal en un año con 36,1% de inflación, pactó a la baja un 23,45% por 10 meses, 13 puntos por debajo de la inflación anual. Por otro lado, el nivel de desconexión de los estudiantes fue muy alto, mostrando la inviabilidad de la virtualidad sin inversión estatal, elevando la explotación laboral sostenida con los propios medios de cada docente. Como saldo, la docencia municipal balanceó un 2020 desastroso, con pérdida salarial, desocupación y un retraso pedagógico sin precedentes.

Sin embargo, el retorno a la presencialidad también ha resultado un problema: hay 263 trabajadores/as municipales en las escuelas que aún no han sido vacunados. Los niños estudian con frío, con hambre y los aislamientos por el contagio efectivo están presentes en cada jornada. Trabajamos con enorme estrés en un cuadro de colapso sanitario y social a la vuelta de la esquina.

Con la resolución que pretenden implementar, a partir del lunes 17, no está claro el destino de quienes tomaron suplencias por agentes dispensados, ni tampoco está garantizada la inmunidad de quienes padecen patologías previas y fueron vacunados. Por otra parte, no hubo inversión en conectividad, lo que coloca toda la responsabilidad del acceso a la educación en el docente que pone el cuerpo y con ello, su vida.

Un salario también en picada

La presencialidad no es el único tema de preocupación entre los municipales. El deterioro salarial hasta abril acumula 30 puntos si contamos los 13 puntos de diferencia entre lo acordado (23,45%) y la inflación anual (36%) del 2020 y la inflación acumulada hasta abril (17%). Ello sin considerar que quienes se vieron afectados por el recorte de la jornada laboral también perdieron el 15% (que pasó de 7 a 6 horas). Mientras seguimos “esperando la carroza paritaria”, el Ejecutivo incumple el acta porque no incorpora al básico el primer tramo acordado (11%).

En los recibos aparece un doble estándar de cifras remunerativas: el salario vigente en enero 2020 (sujeto a descuentos, bonificaciones aportes y contribuciones) y el “otro” sin aportes ni contribuciones. Con esta medida se profundiza el achatamiento del salario, aunque nos siguen descontando aportes (por el 11% más el 7%) y el impuesto a la cuarta categoría (que se calcula sobre el salario bruto). Y, además, posterga nuevamente a los jubilados, que no verán un peso de aumento sino hasta meses después de que los “básicos” se integren.

Sumando conclusiones

La inflación y la curva del contagio van para arriba, mientras que nuestros salarios, las jubilaciones y la vacunación van para abajo. Para garantizar la vida es indispensable garantizar el sustento y la vacunación. De este gobierno municipal es esperable más ajuste: para ello han desestimado los indicadores de riesgo epidemiológico, que en las condiciones actuales requerirían suspender la presencialidad escolar. Hacen volver a sus puestos laborales agentes con factores de riesgo aún cuando la vacunación no garantiza la inmunidad, exponiéndolos a condiciones de inseguridad laboral.

Este panorama no se revierte sin lucha. Necesitamos una paritaria que recomponga la totalidad del salario perdido, cláusula gatillo que evite el peso de la inflación sobre nuestras espaldas, suspender la presencialidad hasta que baje la curva de contagios sin afectar ningún puesto de trabajo y garantizando las condiciones para la virtualidad. Necesitamos vacunas para garantizar una presencialidad que no nos mate. Y, por supuesto, para esto necesitamos que nuestro gremio convoque a asamblea y un plan de lucha para organizar estos reclamos.

 

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