10/04/2020

Desidia temeraria de Coto: frente al contagio de sus trabajadores se niega a habilitar cuarentena

Se confirmaron casos de coronavirus entre los trabajadores de los supermercados

Cuando en las primeras semanas del mes de marzo se conocían los primeros casos de COVID-19 en la Argentina y a mediados de éste se comenzaba a hablar del posible aislamiento obligatorio, la gran mayoría de la gente se volcó a los supermercados y mayoristas ante los rumores de un posible desabastecimiento de los mercados, generando lógicamente una enorme preocupación para las y los trabajadores de comercio. Las empresas tardaron más de diez días en garantizar los elementos de seguridad sanitaria recomendados por la OMS para prevenir posibles contagios.


Las denuncias de las y los trabajadores por la falta de alcohol en gel, barbijos, guantes, la restricción de clientes dentro de los mercados, etc. inundaron las redes sociales, haciéndose virales vídeos, incluso un audio de un gerente que manda a los trabajadores disconformes “a vivir a Cuba”.


En las últimas horas se conocieron al menos cinco casos de COVID-19 entre trabajadores de las grandes cadenas de supermercados: uno en Coto Once, frente a plaza Miserere; tres en el Coto de Recoleta (Sucursal 80), French y Pueyrredón, y un quinto caso en el Carrefour Express de Córdoba y Ecuador. Según el diario BAE confirmado por fuentes sindicales.



No es casualidad que la mayoría de los contagiados venga de parte de la cadena COTO: “Me da bronca, mucha bronca ver llorar a la gente que amo… Uno no se da cuenta hasta que le pasa a uno”… dijo uno de los trabajadores infectado, en su red social y lo ratificó su esposa en un video que compartió por las mismas vías. También denuncia que la empresa le prohibió decir que está infectado.





Esto desató aún más temor entre las y los trabajadores de esa misma sucursal que piden realizar cuarentena como marca el protocolo, sin embargo lo que ahora están denunciando es que la pretensión de la empresa sería repartir al personal entre las demás sucursales. Lo cual sería una terrible irresponsabilidad por parte de la empresa, como lo que se vio la semana pasada cuando el  empresario Alfredo Coto, se presentó en la sucursal de Ramos Mejía y expuso a las  y los trabajadores ante una protesta por la clausura del local por parte del municipio de La Matanza ante la falta de normas de seguridad e higiene. 




Pocos son los que se benefician frente a una catástrofe sanitaria como la que estamos viviendo. Entre los pocos están los empresarios de los grandes comercios que son esenciales y que se aprovechan de la crisis para aumentar los precios y sobreexplotar a las y los trabajadores.


Las y los trabajadores tienen una tarea enorme; organizarse y denunciar la desidia de las patronales para que la crisis no la paguen los trabajadores. Por el fin de los amedrentamientos; la reducción de la jornada (para no estar tanto tiempo expuestos); el reparto las horas de trabajo sin afectar los salarios; el cierre de los mercados los domingos y feriados; la efectiva restricción de los clientes dentro de los establecimientos; extremar las medidas sanitarias y la puesta en pie de comités de emergencia sanitaria conformado por los trabajadores para garantizar efectivamente que se cumpla con los protocolos de seguridad. Ningún despido ni suspensión.


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