19/06/1997 | 544

Despidos en Pirelli

En un acto que la pinta de cuerpo entero, la patronal de Pirelli despidió a 40 compañeros contratados, mientras la fábrica no se reponía del impacto causado por la muerte del compañero Sosa, asfixiado y triturado por la misma tela que trataba de enhebrar en su habitual puesto de trabajo. Esta máquina ya se había cobrado otra vida y otro compañero fue salvado a duras penas en ocasiones anteriores.


Con los despidos, la patronal se está cubriendo de lo que podría convertirse en un gran conflicto desatado por la muerte de Sosa, que nada tiene que ver con la ‘fatalidad’ o los ‘accidentes’. Estos negreros obligan a trabajar obviando indispensables normas de seguridad para cumplir con la producción exigida y garantizar la continuidad en el trabajo, dejando a los trabajadores librados a su suerte dentro de verdaderas trampas mortales.


Evidentemente, alguien calculó las ‘pérdidas’ causadas por el ‘accidente’ y por el paro de dos días impulsado en forma espontánea y eficaz por los trabajadores de la planta y resolvió un despido masivo para desarticular la reacción tendiente a profundizar el conflicto.

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