07/04/2011 | 1171

Dos entregadas de Moyano en 24 horas

La belicosidad de Moyano no está al servicio de las causas de la clase obrera. En 24 horas produjo dos entregadas del salario de los trabajadores. Primero, la paritaria camionera con un aumento en cuotas, firmado tres meses antes del vencimiento del convenio que, por lo tanto, abarca hasta junio de 2012, con cuotas que empiezan con un 12% en julio y promedian el 17% en el año. Las asambleas que se realizan en distintos gremios reclaman entre un 35 y un 40% y cláusulas de actualización; el mes de marzo arrojó una inflación del 2%, o sea más del 30% anualizado.

La repercusión del acuerdo camionero generó repudio en los lugares de trabajo. Por ejemplo, en las dos Conadu -la opositora y la oficialista- decretaron un paro general al advertir que, justamente después de la paritaria camionera, el gobierno empezó a dilatar la firma de un preacuerdo del 27% que en algunas categorías llegaría al 30%. Por su parte, los petroleros de Santa Cruz, a través de sus delegados de base reunidos en Pico Truncado, resolvieron no acatar el levantamiento de la huelga por parte de su dirigente kirchnerista Chaco Segovia, quien aceptó sin mandato un 25%.

La segunda entregada fue aceptar un aumento de sólo el 20% en el mínimo no imponible de ganancias. El número de trabajadores afectados por el impuesto será más alto que el actual cuando finalicen las paritarias.

La CGT se mandó otra arrugada al salir de la Rosada sin denunciar que no se ha tocado el tope de los salarios familiares, en 4.800 pesos, y las correspondientes escalas descendentes previas. La Presidenta «de los pobres» está pagando la asignación por hijo con la plata de los propios trabajadores, con el superávit que le deja el congelamiento de este rubro. El resto lo paga con el falso superávit de los aportes jubilatorios.

Dijimos (PO Nº 1.169) que «los trabajadores enfrentamos el peligro de que la burocracia sacrifique los reclamos paritarios para salvar su pellejo y no al revés -como opinan algunos comentaristas- que la burocracia incentive los reclamos paritarios para negociar un salvoconducto oficial para sus delitos». Este es el núcleo de los acuerdos en la Casa Rosada. En busca de la impunidad para sus múltiples causas penales, la burocracia sindical sale en auxilio de los compromisos del gobierno kirchnerista con la Unión Industrial y con todo el empresariado en torno a una contención del salario y una rebaja de costos laborales.

Otro punto en el que el gobierno aprieta a Moyano es la retención de miles de millones -se habla de hasta 9 mil millones- de fondos de las obras sociales, que corresponden al 10% de toda la recaudación obrero patronal, los que ahora son usados para los gastos corrientes del Estado. Las causas penales de 80 obras sociales -sospechadas, con sobradas pruebas, de malversar esos y otros fondos de la salud para sus negocios y hasta de adulterar medicamentos- son usadas para ‘ajustar’ el servicio que prestan. Moyano entrega cada vez más cosas para que devuelvan parte de esos fondos, porque en torno a su uso ha montado un amplio esquema empresarial para su familia.

No se trata aquí sólo de Moyano. La UTA firmó por un 23% que ya creó una crisis en el subte con su propia tropa. Este gremio, fuerte socio político de Pedraza, marca lo que le puede pasar a los ferroviarios si sale libre Pedraza: hundir las paritarias.

Moyano pretende un bloque legislativo, que podría incluirlo a él mismo para protegerse con los fueros parlamentarios.

La triunfante huelga general química en Zárate-Campana contra un intento de precarización laboral, como ayer la huelga en los puertos de San Lorenzo contra la tercerización, manifiestan cuáles son las tendencias de fondo de la base obrera. Lo mismo ocurre con la gran lucha del Colón, contra los despidos en el Indec o ante los paros y movilizaciones multitudinarias de los judiciales de la provincia de Buenos Aires, así como el reanimamiento huelguístico de los docentes santacruceños, que la CTA se rehúsa a apoyar.

En estos días se produjo un paro y movilización de miles de tercerizados de Edenor, traicionados por Lezcano -uno de los gordos opositores a Moyano en la CGT oficial. Los judiciales, innumerables cuerpos de delegados y asambleas fabriles de la UOM, los gráficos o de las líneas del subte están reclamando aumentos salariales del 35 al 40 por ciento.

Nos tenemos que movilizar desde abajo, con mandatos fabriles, en todos los lugares de trabajo, por 5.000 pesos de mínimo en todos los convenios, actualización por inflación, por la derogación del impuesto al salario, por la incorporación de los tercerizados a planta y que los paritarios respondan ante asambleas generales de los gremios.

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