24/10/2021
Ensenada

El Astillero Río Santiago después de la botadura de la Lica para la Armada

Por la defensa de un astillero estatal y en plena producción, rechacemos la conversión a una sociedad del Estado.

El lunes 18 de octubre finalmente se realizó la botadura de una de las Lica (Lancha de Instrucción para Cadetes de la Armada) en el Astillero Río Santiago de Ensenada. Es un hecho importante si tenemos en cuenta que pasaron 35 años en que no se bota una embarcación para ese organismo estatal. Saludamos la botadura y reconocemos a los trabajadores que pusieron su esfuerzo para concretar las tareas necesarias.

Este trabajo es parte de un proyecto firmado en 2015 entre el ARS y la Armada Argentina e iniciado en 2016 con una entrega prevista en un período de seis a ocho meses. En 2020, ante las dificultades para conseguir materiales, se suma al proyecto Tandanor. El diseño conceptual de estas lanchas ha sido producido por la Gerencia Técnica del Astillero Río Santiago, y naturalmente con el esfuerzo de las y los trabajadores de la planta naval.

Una puesta en escena del gobierno, la empresa y la conducción de ATE Ensenada

Un capítulo aparte merece la utilización electoral de la botadura y el intento oficial de hacerla pasar como una reactivación de la industria naval. El acto contó con todo el staff del Frente de Todos, incluyendo al gobernador Kicillof y el intendente de Ensenada Mario Secco, quienes responsabilizan exclusivamente por el vaciamiento de la planta al gobierno de Vidal, para promover a su vez como salida la conversión de la empresa estatal en una sociedad de Estado, es decir un rumbo de privatización.

En realidad, todos los que gobernaron tienen responsabilidades directas en la disminución presupuestaria de la fábrica. Desde 2015 a esta parte se recortaron aproximadamente unos 21 millones de dólares. En la misma dirección va la pérdida de poder adquisitivo salarial de los trabajadores.

La conducción de ATE Ensenada niega cualquier instancia de deliberación y bloquea la convocatoria a la asamblea general de fábrica, lo cual sirve para dejar pasar el ataque al salario pero también para que avance la conversión en una sociedad de Estado de espaldas a la base.

Los gobiernos tienen la mira puesta en el Astillero desde hace tiempo. En el mandato de Daniel Scioli jamás se devolvieron los 23 millones de dólares desviados del ARS hacia la construcción del Estadio Único provincial. Si bien hoy desde el Frente de Todos cuestionan que con Cambiemos se compraron embarcaciones y buques a Francia e Israel que bien se podrían construir en nuestra planta y a un costo mucho menor, pero esto no puede disimular que el gobierno del Frente para la Victoria adquirió buques de Rusia y firmó acuerdos China en 2014 y 2015.

Y la misma política de entrega rige hoy. En septiembre de 2017 ATE Ensenada se reunía con las autoridades de Hidrografía Naval a los fines de expresar la potencialidad del ARS para la construcción de buques oceanográficos e incluso poder adaptar el modelo Lica para esas tareas de investigación. Sería positivo para el astillero estatal. Pero el actual gobierno de los Fernández intentó comprar un buque oceanográfico usado a Australia. Es la orientación que también se expresa en la concesión a empresas extranjeras de la Hidrovía en el Río Paraná.

Sociedad anónima/sociedad de Estado

Detrás del cambio jurídico en la empresa naval está la perspectiva de convertirlo en una sociedad anónima. Tanto para el gobierno nacional como para la provincia el modelo a seguir es Tandanor, que funciona con 500 empleados (cuando el ARS cuenta con más de 3.000) y terceriza sus actividades. Es una forma de privatización encubierta de la fábrica.

Hoy, cuando todas las actividades patronales funcionan sin restricciones, el Astillero Río Santiago debe ser de los pocos organismos que no retoma la actividad en su plenitud. Se hace necesario a esta altura volver a la fábrica con todas las condiciones sanitarias necesarias.

Gobierno, empresa (bajo la presidencia de Pedro Wasiejko de la CTA) y dirección del gremio son los responsables de la parálisis del ARS. No hay excusas para demorar la vuelta a la planta y la convocatoria a una asamblea general para definir una salida laboral para la fábrica que contemple un plan de producción y la urgente actualización salarial.

Vamos por la defensa de un Astillero estatal y en plena producción. Rechacemos la conversión a una sociedad del Estado.