27/12/2015 | 1395

El clasismo copó la Plaza

A 12 días de asumido Macri


Foto: Ignacio Smith


 


A sólo doce días de haber asumido el gobierno de Mauricio Macri, una movilización de miles de trabajadores, convocada por el sindicalismo clasista y la izquierda, llegó a Plaza de Mayo para reclamar por un bono de fin de año de 5.000 pesos para todos los trabajadores y jubilados, que compense el brutal aumento del costo de vida; el rechazo a la represión contra los trabajadores de Cresta Roja y que el Estado garantice la continuidad y los salarios de esa fuente laboral.


 


En la cabecera de las columnas marcharon el Sindicato Aceitero, la Unión Ferroviaria Oeste, los Suteba combativos, AGD-UBA, el Sitraic, ATE Sur, Ademys, sectores del Sutna y estatales. La Coordinadora Sindical Clasista del Partido Obrero movilizó una masiva columna obrera donde se destacaron los gráficos de la Naranja y de Morvillo, quienes pararon la fábrica para concurrir; la Naranja telefónica, de prensa, estatales, delegados y trabajadores del subte, trabajadores del Zoo y de La Litoraleña en lucha, los compañeros de la comisión interna de Unilever, del gremio de la alimentación, entre otros. Marchó la Fuba, presidencia Partido Obrero, y centros de estudiantes.


 


Un punto a resaltar de esta confluencia sindical combativa fue la vasta participación de sectores de ATE, que saltaron por encima de la defección de la dirección del sindicato, que a la postre llevó a la defección de la CTA Autónoma, en cuyo local y por cuya iniciativa surgiera esta marcha. ATE clavó a Micheli a pesar de que no hay un peso para los estatales de todo el país. Aceiteros, que consiguió un bono de alrededor de 15.000 pesos, marcó un claro contraste movilizando en función de un movimiento de conjunto frente a la política en curso.


 


La defección de agrupaciones sociales kirchneristas fue vergonzosa, levantaron un día antes por la miseria de los 400 pesos en la Asignación Universal por Hijo y a los jubilados por única vez. La “resistencia” kirchnerista se pinchó antes de empezar, por un plato de lentejas. El Polo Obrero, en cambio, movilizó masivamente y levantó la bandera del doble salario a los Argentina Trabaja y el pase a planta de todo el sector, que es el más precarizado de la clase obrera.


 


Participaron además los diputados del Frente de Izquierda por el Partido Obrero, Néstor Pitrola y Soledad Sosa; el legislador de la Ciudad de Buenos Aires, Marcelo Ramal; el dirigente del PO nacional, Gabriel Solano, y el diputado provincial Guillermo Kane. Estuvieron presentes otros diputados del Frente de Izquierda y, en general toda la izquierda.


 


En el acto que coronó la jornada, Soledad Sosa destacó la importancia de una movilización con un planteo de conjunto a menos de quince días de haber asumido Macri. Puso de relieve el carácter estratégico de la lucha de Cresta Roja para el conjunto del movimiento obrero, desde el momento que allí se libra el primer round en la lucha contra la política de ajuste del nuevo gobierno. Denunció el gobierno por decreto que violenta el Parlamento y denunció la complicidad de la oposición. Puntualizó -fue la única que se detuvo en este punto- que la política de ajuste de la coalición hoy en el poder había comenzado a implementarse durante el gobierno de los K -era, en definitiva, el programa de Scioli- y llamó a una campaña política nacional de asambleas y congresos con mandato para discutir un programa: adelanto de paritarias, actualización mensual, prohibición de despidos. Marcó que el combativo y gravitante ATE Mendoza, en ese camino, ya convocó un encuentro en febrero en la provincia. Soledad denunció a la burocracia de la CGT que se pelea por cargos y por un lugar en el pacto social que encorsetará los salarios.


 


Ezequiel Burgos, secretario general del sindicato Aceitero de la Capital, destacó que el pacto social no surge de este gobierno, sino que ya fue implementado en las paritarias pasadas por el kirchnerismo cuando se planteó un tope del 27% para los aumentos de salarios, que fue enfrentado por el movimiento obrero, con la huelga de aceiteros por 35 días que obtuvo el 35% y un salario mínimo igual a la canasta familiar como su expresión emblemática. Denunció que la misma burocracia que hubo que enfrentar entonces es la que hoy se apresta a debatir un pacto social, cuya función es regimentar al movimiento obrero y atacar sus conquistas. Planteó dos conclusiones importantes: una, que el movimiento obrero tiene que empeñarse a fondo en la movilización junto a Cresta Roja, hasta asegurar su victoria: otra, que, además de reclamar el bono para fin de año, los aceiteros, en las nuevas paritarias volverán a levantar el planteo de un salario mínimo equivalente a la canasta familiar.


 


La intervención del “Pollo” Sobrero tuvo la virtud de denunciar la campaña oficial y mediática que se ha lanzado contra las movilizaciones obreras y los piquetes, con la cual intentan enfrentar a sectores de la clase media con los trabajadores que luchan contra el ajuste del gobierno. Dijo que en este punto no caben ambigüedades: entre el campo de la patronal y el del movimiento obrero, estamos incondicionalmente en este último. Denunció, además , el silencio cómplice de la burocracia y de aquellos que se bajaron de la movilización porque están en “acuerditos políticos”. “Nosotros -dijo- cuando decimos que salimos, lo hacemos, porque a las reivindicaciones de los trabajadores se la defiende en la calle, con piquetes y con nuestras organizaciones obreras”.


 


La represión vivida en Ezeiza, y denunciada por todos los oradores, reforzó la convocatoria que resultó en columnas de varias cuadras por Avenida de Mayo. La marcha cuestionó el ajuste en marcha contra la clase obrera. El balance es muy positivo y prefigura un reagrupamiento que ya está en debate hacia un encuentro nacional el 5 de marzo.

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