16/05/2002 | 754

El conflicto educativo no se cerró

En el Congreso de Unter del martes 30 de abril se resolvió, en votación dividida, el levantamiento «condicionado» de las medidas de fuerza que el gremio venía llevando adelante desde hacía varias semanas.


Influyeron en este desenlace varios factores, pero el más determinante fue el estrangulamiento de la lucha docente por parte de los aparatos sindicales, incluyendo a la propia CTA de Río Negro, y en particular la traición de parte de la Ctera nacional.


No fue casual entonces que las seccionales «celestes» fuesen las abanderadas del levantamiento de la lucha; incluso en algunas, como en Viedma, el porcentaje de acatamiento al paro era ya bajo.


La resolución del Congreso de Unter «condicionó» el retorno a las aulas al cumplimiento, por parte del gobierno, de un cronograma de pagos de muy dudosa concreción. Así, los docentes comenzaron el lunes 6 de mayo las tareas previas al inicio del ciclo escolar (inscripciones, toma de exámenes, asambleas de cargos, etc.), previo cobro del salario de febrero; el lunes, 13 de mayo, comenzarían las clases, cuya continuidad estaba «condicionada» al pago de marzo antes del 15 de mayo; prosiguiendo, de hacerse efectivo este pago, hasta el 5 de junio, en que el gobierno debe cancelar abril…


El inicio de las actividades educativas previas puso de relieve que las deficiencias de infraestructura edilicia, falta de elementos básicos, de transporte, etc., lejos de haberse subsanado en los dos meses de conflicto, se habían agravado enormemente. Las movilizaciones de padres se suceden, reclamando el acondicionamiento de las escuelas, el pago a los proveedores para evitar el corte de servicios, etc.


La estrategia del gobierno es patear el conflicto para adelante… Un mes es una eternidad en la situación de extrema precariedad en que se encuentra.


Los docentes deben prepararse para una nueva confrontación. La reflexión de una compañera del movimiento de padres en el reciente Encuentro del Polo Obrero rionegrino es perfectamente reveladora: «Como madre, no me sirve que los docentes sean obligados a comenzar las clases. Eso no garantiza la educación de mis hijos, máxime cuando fortalece al gobierno que más hizo en toda la historia de Río Negro por destruir la educación pública».


Las reivindicaciones docentes, y hasta la propia vigencia de la educación pública en Río Negro, son absolutamente in-com-pa-ti-bles con la permanencia del gobierno de Verani.


Que se vayan todos, que una Asamblea Popular Constituyente tome en sus manos el gobierno para reorganizar, sobre nuevas bases, la provincia y los municipios: éste pasa a ser el tema central del conflicto en ciernes.