17/04/2014 | 1310

El enorme papel de los piquetes

el rol de los piquetes

El enorme papel que cumplieron los piquetes en el paro del 10 se puede medir por la reacción que desataron en todo el arco que abarca al gobierno, a la burocracia sindical, al conjunto de la oposición y a las patronales.

«El respeto a la libertad de trabajo» exigido por la UIA se añadió a la acusación de «extorsión» de Capitanich y Scioli o al «autoritarismo» condenado por Macri. Massa declaró que «los piquetes fueron una mancha feroz» mientras Facundo Moyano recorrió los medios criticando a los que «hacen piquetes porque carecen de representatividad en las fábricas». Y la lista sigue.

Esta catarata de repudios solo realza la justeza de un método que permitió a la izquierda convertirse en un motor de la huelga -y de su cumplimiento- y al mismo tiempo ser una voz alternativa a la burocracia convocante.

Los más importantes

En la zona norte, el corte de la Panamericana y Henry Ford contó con la participación de delegaciones de Kraft, Fate, Sealy, Donnelley, Lear, Suteba Escobar y el hospital Mercante, de las cooperativas del Argentina Trabaja, la Fuba y la presencia de Néstor Pitrola que explicó desde allí los alcances del paro y las perspectiva que abría para el movimiento obrero.

Muy importante fue también el bloqueo a los accesos del Parque Industrial de Pilar -un complejo de 20 mil trabajadores, en su mayoría desorganizados- por parte de obreros de World Color, Procter, Kromberg y Unilever, junto a camioneros (¡!). En Miguelete se congregaron trabajadores del Inti, la CNEA, Emfer, Tatsa y también participó Gabriel Solano.

En la zona sur, el del Puente Pueyrredón fue el más convocante; allí estuvieron los legisladores del Frente de Izquierda Marcelo Ramal y Guillermo Kane, acompañado a trabajadores ferroviarios, docentes, gráficos, médicos, municipales y estatales. El Sitraic, junto a ATE Sur, choferes de la Línea 540 y otras organizaciones se concentraron en el puente La Noria.

Otros cortes de importancia fueron el de la rotonda de Alpargatas, que impidió el acceso a la Ruta 2, y el de la rotonda de Los Pinos en la entrada del Parque Industrial de Burzaco. Los plásticos de Mascardi, en Esteban Echeverría, pararon y casi un centenar de ellos junto al Polo Obrero realizaron un bloqueo al Parque Industrial de Spegazzini.

El de la Ruta 3, en La Matanza, reunió a unos mil trabajadores entre docentes -encabezados por Romina Del Plá-, médicos de varios hospitales entre ellos Ricardo Schiro de la directiva provincial de Cicop, gráficos de Interpack, centros de estudiantes, el Polo Obrero y una numerosa columna de la CCC.

En La Plata se juntaron en la bajada de la autopista, delegaciones de los Suteba de Ensenada y La Plata, las juntas internas de ATE Educación, Ioma, Arba, Economía, Desarrollo Humano, los centros de estudiantes de Arquitectura, la FULP, delegados del Astilleros Río Santiago, judiciales, de Cicop

En Oeste hubo tres piquetes simultáneos, en Luján, frente a la planta de Pirelli en Merlo y en la autopista del Oeste a la altura del Posadas con trabajadores del hospital, de Ecotrans, Inta-Castelar, mercantiles de TMT y la Bordó de ferroviarios. El dato «colorido» fue la presencia de un sector de la CTA-Micheli.

En Capital, telefónicos, bancarios, periodistas, de la televisión y de Comercio organizaron un «piquete móvil» que con gran impacto recorrió edificios telefónicos y bancos -cerrando a su paso los pocos comercios que funcionaban- y culminó con un acto frente al Banco Provincia central. La actividad fue cubierta por medios radiales y de televisión.

En el interior también

Hubo numerosas acciones a lo largo y ancho del país. En Córdoba, los gastronómicos desoyeron la orden de Barrionuevo y realizaron piquetes para denunciar las condiciones de trabajo en los hoteles alojamiento. En el centro de Río Gallegos, ATE, Adosac y judiciales junto al Partido Obrero y otras organizaciones, se movilizaron al Tribunal Superior de Justicia reclamando la absolución de los petroleros de Las Heras.

Muy importante fue lo ocurrido en el cordón de San Lorenzo, donde el paro tuvo un acatamiento superior al 90 por ciento, en gran medida por la acción de los nutridos grupos de trabajadores del SUTPA, Carga y Descarga, químicos y el Sitraic, que -ante la aprobación indisimulada de los trabajadores- cerraron el paso a los micros y combis contratados por las empresas.
Hubo cortes, piquetes, movilizaciones y actos también en Jujuy, en Salta, en Mendoza y en Rosario.

La voluntad mayoritaria fue parar

Los piquetes no pueden desprenderse de la campaña de agitación y la lucha política previa por imprimirle al paro un carácter consciente. Sólo el clasismo ligado a la izquierda impulsó asambleas en los lugares de trabajo para que se delibere y se vote.

Así ocurrió en Fate, en todas las fábricas dirigidas por la oposición gráfica, en Lear, en Kimberly, en el Inti, en Sealyy en infinidad de lugares que además se movilizaron durante el paro para defender mediante una acción colectiva el derecho de cada trabajadora adherirse a él.

La clase obrera paró por decisión propia y los piquetes empalmaron con esa voluntad mayoritaria. En las empresas desorganizadas (el 80 por ciento), en la masa de tercerizados y en negro (los más expuestos a la coacción de las patronales y del Estado) y lo mismo en la base de los gremios alineados con el gobierno, los piquetes cumplieron un rol fundamental.

Lo que los medios profusamente mencionaron como los «piquetes de la izquierda» fueron un formidable canal de expresión de la unidad de la clase obrera combativa con el socialismo revolucionario. Este es el signo de la etapa que está en pleno desarrollo.


Miguel Bravetti