28/07/1998 | 594

El paro docente del 10 de julio

El paro nacional del 10 de julio, con un acatamiento masivo en Capital Federal y las provincias de Buenos Aires, Neuquén, Río Negro, Jujuy y La Rioja, muestra la voluntad de la docencia de sacarse de encima la política educativa y la reforma en todo el país.


En Salta, el resultado fue dispar; Tucumán y Santa Fe no están en la Ctera y no adhirieron, lo que marca por contraste la política de dispersión y atomización de la Ctera.


A pesar del parazo educativo, la marcha posterior al Ministerio de Economía fue la más escuálida de las últimas movilizaciones. Y no solamente fue por ‘falta de impulso’ de la conducción gremial (como sostiene un sector de la izquierda), sino por la desconfianza del conjunto de los docentes a los ‘planes de lucha’ del sindicato.


Desconfianza plenamente justificada para el que escuchó el discurso de Maffei. Primero, dándole a su alocución una orientación anti-ministro de Economía (Roque Fernández), lo que la coloca como aliada de la ministra Decibe en la puja interna del PJ; e inclusive yendo mucho más allá al reivindicar a los políticos patronales «aun del partido gobernante que han decidido buscar estrategias para la educación pública». Dando de este modo un espaldarazo no solamente a Mary Sánchez, sino a todo el arco parlamentario que sacó dictamen favorable en la Comisión de Educación al despacho que viabiliza el Proyecto Decibe (Incentivo Docente), vía impuesto a los autos.


También tuvo tiempo para la hipocresía y la demagogia cuando sostuvo que «no busquen una Junta Ejecutiva (de la Ctera) que firme la flexibilidad laboral», porque ese ‘mérito’ se lo ha transferido a los legisladores que ella reivindica, de sacar un proyecto que apunta a liquidar el Estatuto, es decir, introducir la flexibilidad laboral en la docencia.


Siguiendo esta misma orientación política «para que el fondo (de financiamiento) finalmente salga», propuso el paro y la Marcha Federal entre el 12 y 14 de agosto.


Queda entonces claro que el ‘plan de lucha’ de la Ctera es un fiasco, dirigido al tramiterío parlamentario o ‘cajoneo’posterior, mientras nuestras reivindicaciones siguen pendientes.


En la minoritaria y regimentada marcha, la columna Rosa se hizo notar con pancartas, banderas y cánticos, denunciando la inviabilidad de la política celeste ligada a la Alianza, llamando a romper con los partidos patronales y la necesidad de otro plan de lucha, que tenga como programa un salario de 700 pesos de básico, la anulación de la reforma, la defensa del Estatuto, fuera el Proyecto Decibe de Incentivo Docente.

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