25/06/2020

El preventivo de crisis de Latam: como patrones de estancia

Despidos, extorsiones y flexibilización extrema.

Con una presentación de 60 páginas realizada días atrás, Latam pidió un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) para avanzar en el cierre de la filial de cabotaje –1.715 puestos de trabajo-, manteniendo sus vuelos internacionales, donde ocupa 200 compañeros.


El escrito detalla las condiciones de la empresa para seguir operando, con fuertes ataques sobre todos los sectores.


Condiciones low cost


Al personal de aeropuertos le exige turnos flexibles, según necesidad; un régimen de “ingresante” sin derechos por un año y el trabajo “part time” de 4 a 5 horas y “a demanda”.


A su turno, se introduce la polifunción, trabajando en la misma jornada tanto en check-in como en embarque de pasajeros. Además deberán realizar tareas de cobranza (pasajes, tasas, sobrepesos) lo que haría desaparecer el sector de cajas. El trabajador deberá hacerse cargo de fallos de caja sobre pagos con tarjeta (casi todos). Y se reducen los tiempos de descanso de 60 a 30 minutos .


También se impondría un régimen a través de aplicaciones que controlan minuto a minuto la tarea que desarrolla el trabajador -un “capanga” electrónico. En escalas, se introduce el horario cortado.


La multifunción alcanza a los técnicos. En despacho deberán manejarse a distancia sin acceso al avión para controlar carga, peso y balanceo. Los francos compensatorios, que hoy son uno cada tres días, pasarían a ser uno cada diez. Cuando se encuentren trabajando fuera de su base, se considerarían como no trabajados los días de descanso fuera del hogar.


Los cursos imprescindibles para mantener las licencias activas se reducen de dos semanas a tres días, y se harán cursos por internet.


Los turnos, hoy de seis jornadas por cuatro francos, pasan a 3×2. Dos rotaciones semanales, que no permiten organizar la vida familiar, alteran el ritmo circadiano, generan problemas de salud y afectan la seguridad de los vuelos.


Los tripulantes pierden días de descanso y se aumentan las guardias de dos a cuatro. Las reprogramaciones obligatorias pasan de una a tres. Se puede estirar el tiempo de servicio hasta un 20%.


Para todos se terminan las vacaciones anuales y serán partidas en dos.



 


Crisis, extorsiones y pasividad sindical


Con el pedido de PPC, Latam quiere pagar solo el 50% de las indemnizaciones, acelerando la presión para que se acepten los retiros voluntarios ofrecidos con el 100% de las mismas. Pero sucede que no habiendo quiebra, ni convocatoria, Latam debería pagar el 200% según el DNU vigente hasta fin de año.


Latam dice que la intransigencia de los sindicatos, al no aceptar la rebaja salarial, es el detonante de su retiro del país. Si existiera tal intransigencia, hace rato que estaríamos en un plan de lucha.


La patronal afirma que a diferencia de todos los demás países en donde actúa, aquí los trabajadores no aceptan perder derechos para que la empresa sea “sustentable y sostenible”. Lo que no explica es cómo, allí donde impuso sus condiciones, Latam igualmente despidió a 5.000 trabajadores de su Holding.


Tampoco explica por qué, habiendo logrado en todos lados la flexibilidad, la precarización laboral y bajos salarios, terminó presentando un recurso de bancarrota en los tribunales de Nueva York. Es obvio que los trabajadores no son responsables de esta crisis.


Tampoco lo es el coronavirus. Latam viene dando pérdidas hace años y sus deudas se calculan en al menos 9.000 millones de dólares. Arrecian las críticas de sus propios accionistas sobre los manejos fraudulentos y reaparecen los escándalos por coimas en cada lugar donde opera. El propio presidente chileno Sebastián Piñera está implicado en el vaciamiento de Latam. El Covid-19 no ha hecho mas que acelerar el derrumbe.


Latam ya se llevó dos aviones con el visto bueno de la Administración Nacional de Aviación Civil y, cual patrón de estancia baja salarios, suspende y dicta condiciones de trabajo con la certeza de que el gobierno no le pondrá límites. Cómo lo haría, si el camporista Pablo Ceriani impulsa un desguace y similar ajuste en Aerolíneas. Mariano Recalde, ex presidente de esta línea, acaba de advertir a los sindicatos aeronáuticos que “hay que pensar un nuevo contrato social”. ¿Será el contrato que tienen los peones del Hipódromo recluidos durante 90 días, el de las empleadas domésticas obligadas a permanecer en el hogar de sus patrones para no contagiarlos o el del trabajo esclavo de la ex primera dama?.


Es imprescindible romper la pasividad en que tiene sumidos a los trabajadores la burocracia de todos los sindicatos aeronáuticos. Hoy solo piden doble indemnizacion y bloquean y amenazan las iniciativas que surgen de asambleas masivas. Pero no podrán detener una lucha imprescindible, que unirá a todos los aeronáuticos. La importante movilización de los técnicos de Austral, que contó con la presencia de sus compañeros de Aerolíneas, es el camino a seguir.


El servicio de navegación aérea es imprescindible para el desarrollo del país. La ganancia empresaria lo destruye.


Frente a la ofensiva patronal, planteamos: ningún despido, ni rebaja salarial, ni modificación de convenios. Preservación de todos los puestos y condiciones de trabajo. No al vaciamiento; los aviones argentinos no se tocan. Que se quite a Latam la concesión de rutas nacionales e internacionales y que estas sean operadas por Aerolíneas, integrando a todos los trabajadores del grupo. Reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario.


 

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