Sindicales

5/4/2020

El problema sanitario ha impactado de lleno en el puerto de Mar del Plata

La pandemia del Covid-19 ha colocado en crisis todos los esquemas de producción capitalistas, poniendo sobre la mesa las condiciones miserables en las que trabajan los obreros y obreras de todos los países. El trabajo en el puerto, probablemente, sea una de las expresiones más cruda en ese sentido, donde se vive una lucha feroz entre las presiones patronales ara que se trabaje tanto en las embarcaciones como en las descargas de pescado. Los obreros de la industria marítima y del pescado vienen resistiendo firmemente la exposición al coronavirus a la cual las patronales pretenden someterlos.


Los trabajadores se plantan frente a los atropellos patronales


Luego de negarse a realizar tareas de descarga, los trabajadores lograron discutir la aplicación de un protocolo sanitario.


El protocolo de salud fue acordado hace una semanas y por el mismo se establece que el personal será convocado a embarcar de manera normal y habitual, se realizará un examen médico para verificar ausencia de síntomas de Covid-19, acompañado de una declaración jurada en la que deberán consignar su cuadro de salud general y antecedente de enfermedades (Revista puerto 27/03).


Si bien el decreto presidencial exceptuó de la cuarentena a la actividad portuaria por considerarla “esencial” (un guiño a los exportadores), se impuso una cuarentena de echo en la cual no salieron barcos hasta el pasado 3 de abril. En esta situación, miles de trabajadores que están en negro o en convenios “pymes” no pudieron acceder a una garantía horaria.


A pesar de que se había acordado que a partir de hoy los barcos podrían salir del puerto, previo cumplimiento del protocolo acordado, se generó una nueva crisis ya que los propios inspectores nucleados en UPCN se negaron a hacerlo. “La realidad supera cualquier tipo de especulación al respecto, y nuestra actividad laboral es por si misma riesgosa, con un grado de hacinamiento extremo que solo podemos describir y entender plenamente los que navegamos en buques pesqueros, sean estos congeladores o fresqueros” dice el documento que enviaron los representante de los inspectores al Director de Control y Fiscalización. 


Por otro lado, el problema reside también en que la autoridad sanitaria del puerto no funciona, no han nombrado a nadie al frente, lo que pone en primer orden de prioridades constituir comisiones de trabajadores para asegurar el cumplimiento de las medidas sanitarias necesarias para evitar contagios.


A su vez, el problema se agrava porque no están permitidas las tareas de mantenimiento de los barcos, con lo que eso implica para el historial de hundimientos que tiene el puerto de Mar del Plata.


Otro tanto ocurrió con las ART; en los últimos días la Superintendencia de Riesgos de Trabajo había dictado una disposición por la cual no considera al contagio de coronavirus de un trabajador, en ocasión de su trabajo, como una enfermedad profesional o sistémica. Sin embargo, luego de un repudio enorme por parte de los trabajadores, que nuevamente se negaban a trabajar en estas condiciones, la entidades que nuclean a las ART tuvieron que definir que “sus asociados responderán en los casos de trabajadores afectados por el coronavirus cuando verifiquen que la enfermedad se contrajo por causa directa e inmediata de la ejecución del trabajo” (Pescare 3/4).


Desde el Partido Obrero llamamos a todos los trabajadores de las industria pesquera y marítima a deliberar sobre esta situación en asambleas, tomando las precauciones y medidas fundamentales; es fundamental la puesta en pie de comités de higiene y prevención votados por los propios obreros; no se mueve un barco hasta que no se garantice el protocolo de seguridad; contra el trabajo en negro en cooperativas truchas y Pymes truchas defendemos el convenio único por actividad. Seguro al parado igual al salario de actividad como mínimo de $30.000, frente al parate de la actividad.