28/03/2020

El Puerto de Zárate es una puerta de entrada del coronavirus

En defensa de la salud de los trabajadores y sus familias es necesario paralizar su funcionamiento.

La situación de los trabajadores del Puerto Terminal Zarate (TZ) es alarmante. Este sigue funcionando en plena pandemia con medidas mínimas de prevención, mientras el personal debe operar con barcos, contenedores y cargas provenientes de países muy afectados como Italia, Brasil, Uruguay, entre otros.


Las cargas que llegan de los países latinoamericanos son las más peligrosas, porque por su breve estadía en el territorio nacional no se les realizan los controles pertinentes para la detección de coronavirus. Otro tema que preocupó a toda la población zarateña es la bajada a tierra de los tripulantes de los buques.


Esta negligencia ante la pandemia no había sido denunciada por los sindicatos FEMPINRA y  SUPA, pero terminó desatando un conflicto entre los obreros portuarios, apuntadores marítimos, guincheros y maquinistas con el grupo empresario.


Recién tras la confirmación de un caso de coronavirus los sindicatos anunciaron la paralización de los trabajos hasta el día sábado 28 de marzo. Lo que corresponde es plantarse para no seguir exponiendo a los trabajadores, contra una patronal que públicamente presiona a los portuarios amparándose en que su funcionamiento está enmarcado dentro de las actividades esenciales enumeradas por el decreto del gobierno nacional.


Terminal Zárate argumenta que su funcionamiento es esencial para no detener el abastecimiento de alimentos. Pero los trabajadores denuncian que el puerto tiene como función primaria la exportación, y que no recibe materias primas fundamentales para la producción alimenticia del país. Esto demuestra que la actividad portuaria solamente es esencial para las ganancias de las patronales exportadoras.


Toso el parque industrial de Zárate se ha considerado exceptuado de la cuarentena y obliga a los obreros a trabajar, mientras se otorga licencias a los niveles de supervisión y jerárquicos. Lo mismo sucede en la vecina Campana con Siderca, ya que el intendente Sebastián Abella autorizó la circulación de los empleados que Tenaris considere necesario.


Esta situación dio lugar a sucesos como el que protagonizaron los trabajadores de las cerveceras, que torcieron el brazo a la patronal después de votar en asamblea que cumplirían el aislamiento en sus hogares, a pesar de las vacilaciones del sindicato.


El intendente de Zárate, Osvaldo Caffaro, estableció controles intensivos en casi todas las entradas de la ciudad y desplegó a la policía municipal para amedrentar a la población en las barriadas, pero permite a patronales como TZ, cerveceras y químicas seguir operando con normalidad, evitando el cumplimiento de la cuarentena para los miles de trabajadores del cordón industrial. Un contagio en cualquier de las plantas sería una masacre social en la zona, teniendo en cuenta el endeble sistema de salud y la situación de los hospitales.


Como mostraron los cerveceros, es necesario que los trabajadores realicen asambleas en todos los lugares de trabajo y voten un plan de lucha para imponer a las patronales el cumplimiento de la cuarentena, que todo indica que se extenderá. La organización es fundamental también para impedir despidos y suspensiones, exigir aumento salarial y poner en pie comisiones de seguridad e higiene votadas por los propios trabajadores, con potestad para detener las tareas cuando exista riesgo para la salud de los obreros. Es una cuestión vital para ellos y sus familias.