03/12/2014 | 1343

Estalla la bronca en AGR-Clarín

Por el salario y el doble aguinaldo
secretario general AGR-Clarín

Con motivo del paro de transportes, la empresa logró irritar a la planta: es que en contraste con las últimas huelgas generales en las que ofreció remises para intentar, en vano, quebrar nuestra adhesión, ahora los negó aduciendo que están «caros» (¡!), lo que implicaba dejar «tirados» a los trabajadores del turno noche; esto, sumado a la negativa de autorizar a delegados a pasar presentándose por las máquinas, fue respondido con una primer asamblea de una hora en el turno noche.

 

Al otro día, en una reunión entre la gerencia y la interna, negaron todos los reclamos que venimos planteando: en primer lugar, dar solución a un compañero que estando internado en un psiquiátrico, pretenden despedir por «abandono de trabajo», un verdadero abandono de persona.

 

También rechazó pagar a los mensualizados a fin de mes (como los últimos treinta años), manteniendo el pago en el quinto día como impusieron recientemente en todo el grupo Clarín. Ante la reapertura de la paritaria gráfica y el reclamo de 12 por ciento a nivel del gremio y la empresa, aseguró estar en crisis negando cualquier aumento.

 

Tampoco dieron fecha del pago del plus y el doble aguinaldo que vienen atrasando desde hace un año y medio; un tema muy sentido entre los trabajadores que es una reivindicaron de otras empresas del grupo, donde sucede lo mismo como la redacción y la planta del diario (AGEA-Clarín).

 

Clarín aduce que AGR está «a pérdida» y ni siquiera «pudieron» pagar ganancias (¡!), sin embargo, los trabajadores vemos que la empresa desborda de trabajo (igual que la planta de Santa Fe, AGL-Clarín); ha realizado millonarias inversiones comprando la cadena de Librerías Cúspide y costosas maquinarias, mientras los trabajadores (¡que si pagamos ganancias!) tenemos que compensar sus cuenta con atraso salarial.

 

AGR pretende tirarnos en la cabeza una supuesta «crisis» de empresa, que de existir, es autogenerada con desvíos de trabajo y operaciones financieras habilitadas por el propio Estado: Clarín endeudó AGR en pesos, importó maquinaria a dólar oficial y ahora paga atrasado, y nos niega un aumento, mientras en su diario informa que el poder adquisitivo de los salarios ha quedado hasta un 18 por ciento atrás de la inflación.

 

La respuesta patronal hizo explotar la bronca.

 

El viernes -mientras se realizaba la elección de delegados, en la que votaron centenares de trabajadores y la interna fue refrendada por un plebiscitario 95 por ciento- se debatió la necesidad de arrancar con un quite: es que la empresa estaba anotando extras para adelantar trabajo el fin de semana.

 

Así fue que el viernes convocamos asambleas de una hora por turno en la que participó todo el taller, donde cientos de gráficos votamos por unanimidad (con dos abstenciones) iniciar un quite de colaboración, no trabajar el fin de semana y si no hay respuestas el lunes, comenzar con paros escalonados.