16/03/2021
Ajuste de Kicillof

Estatales bonaerenses: ATE firma una paritaria de miseria

De espaldas a los trabajadores, que seguiremos cobrando salarios de pobreza.

El gobierno y las direcciones de los sindicatos estatales cerraron un nuevo acuerdo paritario, de espaldas a los trabajadores. Con esta firma mantienen los salarios de enfermeros, auxiliares de la educación y a la mayoría de la administración central por debajo de la línea de pobreza, y muy lejos de la canasta familiar calculada por la Junta Interna de ATE Indec en $85.590.

La oferta aceptada es apenas dos puntos porcentuales mayor que la primera propuesta del gobierno, que había sido rechazada por insuficiente. Se trata de un aumento de 35% en tres tramos: un 15% con el sueldo de marzo, un 9% en junio y un 11% en septiembre. Se pasan al básico los $4.000 de la paritaria 2020 y se elimina el presentismo incorporándose al básico, sumado al compromiso de reapertura de paritaria en noviembre. Esto no alcanza para revertir la pérdida del poder adquisitivo de los estatales.

El acuerdo en detalle

Solo en el caso de auxiliares el acuerdo llega hasta un 37% (cuando se termine de cobrar). Estos porcentajes, que van al básico, pierden todo atractivo cuando los traducimos a las cifras reales que cobramos los trabajadores. Estamos hablando de un aumento que rondará los $11.000 en total de las tres cuotas. Recién en octubre la enorme mayoría de los salarios pisará los $40.000… ¡un 30% por debajo de la línea de pobreza de febrero! Esto en gran medida porque con este acuerdo, los sindicatos dan por cancelado el reclamo de recuperación de lo perdido en 2019 y 2020, años en que se acumularon más de 30 puntos de pérdida salarial. Abajo reproducimos los cuadros salariales de los distintos sectores.

El Consejo Directivo Provincial de ATE se convirtió en el abanderado del acuerdo miserable firmado con Kicillof, y presta al gobierno los argumentos para hacerlo pasar como progresivo. Argumentan que supera a los demás que se han firmado en el año, y que “cubre los salarios de los estatales aún en el peor escenario inflacionario que se pueda pensar”. Esto cuando el primer trimestre deja una tendencia de inflación anual en torno al 50% que calculan las consultoras privadas.

A su vez, que los aumentos salariales vayan al básico es un reclamo histórico de los estatales, que tenemos el recibo repleto de sumas en negro. Es un punto a favor porque repercutirá en las bonificaciones y en el valor de las horas extras, y alcanza a los jubilados del IPS. Pero la pelea es por sueldos básicos que sean acorde al costo de vida. La conducción de ATE y el gobierno, en cambio, utilizan una lucha de años para intentar presentar como un logro un acuerdo por dos mangos, ya que seguimos hablando de salarios de miseria que actualmente promedian los $35.000.

La eliminación del presentismo, sin dudas una buena noticia, no obedece tampoco a un giro positivo del gobierno sino a sincerar que hace un año que los estatales centralizados estamos con teletrabajo, y que la vuelta presencial en algunos casos se complica por la falta de inversión y de obras concretas en edificios que no cuentan ni siquiera con agua o electricidad para funcionar normalmente.

De espaldas de los trabajadores

Este acuerdo se cerró en medio de un silencio total por parte de las direcciones sindicales, que se encuentran completamente integradas al gobiernos. Esta práctica histórica de UPCN ha sido copiada por ATE, que actualmente es el más grande en cuanto a cantidad de afiliados.

Han virtualmente desaparecido las instancias de deliberación al interior de la vida del sindicato. En lo que va del periodo de pandemia han habido tan solo cinco plenarios, todos muy regimentados y convocados una vez ya cerrados los acuerdos sin consultar a las bases. La idea de movilizar está vetada usando como pretexto al coronavirus, incluso dándole la espalda a los propios afiliados que enfrentan despidos desde el año pasado como en Educación y Vialidad en 2020.

La integración de la conducción de ATE al gobierno es explícita, pues plantean abiertamente que darán una lucha por integrar las listas del PJ de cara a las futuras elecciones, y se muestran en actos políticos con ministros como Daniel Gollán de salud y su vice Nicolás Kreplak (a quien apodan el «funebrero», por anunciar cada muerte de trabajador hospitalario), o Agustina Vila de Educación (que despide y deja a miles de auxiliares sin salario) e incluso el ministro nacional Nicolás Trotta en la sede del sindicato. Esto difumina las grietas entre la dirección Verde y la supuesta opositora Verde y Blanca, ya que todos son tributarios del gobierno del PJ.

Desde Tribuna Estatal rechazamos este acuerdo ruinoso, y llamamos a movilizarnos por nuestro salario, por protocolos de bioseguridad controlados por los trabajadores, y por todas nuestras reivindicaciones. ATE y UPCN deben romper con el gobierno, porque los sindicatos son la herramienta de organización que tenemos los trabajadores para pelear por nuestros derechos laborales, y para eso es necesaria una independencia del Estado. En eso se basa la lucha por una nueva dirección clasista, combativa e independiente de los partidos patronales, y por poner en pie un decidido plan de acción para enfrentar el ajuste.

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