20/05/2010 | 1129

Coronel Suárez: Moccero gana tiempo de la mano del gobierno provincial

-Exclusivo de internet

Luego de cinco días de paro total, los trabajadores municipales decidieron en una masiva asamblea aceptar la conciliación obligatoria dictada a instancias del intendente Moccero por el Ministerio de Trabajo provincial. La resolución se produjo luego de que dos asambleas previas por sector votaran, una en contra y la otra a favor, sobre la conciliación. Esto llevó a una asamblea general que tomó la decisión de acatarla por amplia mayoría.

La asamblea que desencadenó el conflicto había votado rechazar la conciliación a menos que fuera acompañada por un aumento del 20% (la mitad del reclamo), para seguir discutiendo la otra mitad. Se apoyaba en la experiencia negativa de dos conflictos anteriores. Pero la enorme presión que se desató sobre los trabajadores dividió sus filas e impuso este paréntesis que sólo beneficia al municipio. Los jerárquicos y trabajadores con categorías altas -muchos de los cuales no se habían plegado a la huelga anterior- llevaron la voz cantante en las asambleas para que se aceptara la conciliación. La contrapartida fueron los trabajadores del corralón, el sector más decidido, que mocionó el rechazo.

La maniobra fue concertada entre el municipio, el Ministerio y la Federación (Fesimubo). El jueves 13, Moccero se reunió con el STM con la presencia del delegado del Ministerio. La resolución que dicta la conciliación tiene esa misma fecha, pero fue comunicada al gremio el viernes 14. Moccero y el Ministerio entretenían a los trabajadores sabiendo que ya habían tomado la decisión de forzar el levantamiento del paro sin condiciones ni oferta. El mismo jueves, el secretario general del Fesimubo, «Cholo» García, se comunicó con el STM «sugiriendo» que se aceptara la conciliación que aún no se había dictado. García se cura en salud. Durante los 79 días de la huelga pasada, la Federación no resolvió siquiera un paro de 24 horas para apoyar el reclamo de Suárez. En su propio gremio (Avellaneda) acaba de cerrar un acuerdo por debajo de la inflación siguiendo el camino de otros gremios como el de Bahía Blanca. En Grecia, España y Portugal, los gobiernos recortan el salario nominal. En la Argentina, la inflación y estos acuerdos ruinosos se encargan de la tarea sucia del ajuste ya que tienen las mismas consecuencias en términos de poder adquisitivo.

El conflicto sigue abierto. Moccero ganó tiempo para festejar su Bicentenario con las calles limpias y sin paro. Los municipales luchan por un Bicentenario sin hambre. En quince días termina el plazo de conciliación. No está dicha la última palabra.

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