14/10/2020 | 1607

Fracaso del gobierno peronista y despertar de la clase obrera

Comisión del movimiento obrero del XXVII Congreso.

PH Fede Imas

La comisión de Movimiento obrero del XXVII Congreso Nacional del Partido Obrero desenvolvió una discusión estratégica: ¿en qué punto se encuentra la situación de los trabajadores para enfrentar la ofensiva capitalista más aguda de la historia, encabezada por el peronismo?

Fue un debate apasionado, que involucró a 68 delegados representantes de decenas de frentes obreros y más de 40 agrupaciones sindicales: docentes, Neumático, docentes universitarios, estatales, auxiliares, repartidores, judiciales, metalúrgicos, de la salud, rurales, petroleros, portuarios, gráficos, periodistas, mercantiles, UTA, Subte, Alimentación, mineros, municipales, trabajadores desocupados del Polo Obrero, telefónicos, de la música y la cultura, entre muchos otros, todos ellos dirigentes sindicales y activistas obreros.

En primer lugar se caracterizó que estamos en presencia de un gobierno debilitado por su propio fracaso, que muestra a esta nueva tentativa del nacionalismo burgués tropezando con sus propias premisas, canal de un ataque brutal contra las masas, de la entrega fondomonetarista del país, responsable del hundimiento nacional en una crisis económica, social y sanitaria que recién comienza.

En ese cuadro, la clase capitalista ha utilizado la crisis económica y sanitaria para desenvolver una reforma laboral de hecho que ataca los convenios, despide masivamente, reduce los salarios, profundiza la precarización laboral, y que busca ir más lejos aún, consciente de que la reestructuración de la deuda con los buitres,  la negociación con el FMI y su propio salvataje, requieren de una mayor pauperización de las masas.

Un tercer elemento de la situación que enfrenta la clase obrera es la completa integración, como nunca antes, de la burocracia sindical de todos los colores al gobierno, que no sólo deja pasar todos estos ataques sino que ha impuesto una contención enorme en los sindicatos y se ha transformado en un pilar central de la gobernabilidad de esta política fondomonetarista y de ajuste del peronismo, con la que la oposición patronal derechista tiene una convergencia estratégica, más allá de los choques, derivados de la crisis económica y de las disputas entre los bloques políticos del capital.

Un cuarto elemento es el reforzamiento de la acción represiva del gobierno peronista, que se apoya en los Berni y en las patotas, en desalojos brutales contra las tomas y el gatillo fácil, represión complementaria de la contención de la burocracia sindical sobre el movimiento obrero.

Los diez años de esta política antiobrera han llevado a un importante sector de los trabajadores que votaron a los Fernández a una aguda decepción, que golpea también a camadas de la juventud y del movimiento de la mujer, que ven en el accionar del peronismo un ataque a sus principales reclamos.

El quinto elemento: la clase obrera

El documento de la comisión de Movimiento obrero registra que las principales encuestadoras del país señalan que el primer semestre de 2020 ha sido el de menor conflictividad sindical de los últimos diez años. Esta caracterización de las consultoras patronales omite aquello que el debate de los congresales puso de manifiesto como el principal aspecto de la situación actual: que a pesar de la monumental parálisis de los sindicatos y de las dificultades que plantea la pandemia para la movilización de los trabajadores, la clase obrera viene protagonizando en el último período luchas profundas que han desafiado y, en muchos casos, quebrado la malla contención del pejotismo.

En primer lugar, la gran lucha por la tierra y la vivienda, junto a las marchas y paros de los trabajadores de la salud; los paros y movilizaciones de los trabajadores de la UTA; las luchas de los trabajadores rurales de Uatre; la lucha de los trabajadores de los supermercados; el triunfo de los trabajadores del Neumático contra los preventivos truchos de crisis, los protocolos sanitarios obreros y la paritaria del Sutna, que quebró la línea de entrega del salario de toda la burocracia sindical, igual que la de los trabajadores municipales de Jesús María en Córdoba; el triunfo de la huelga autoconvocada de docentes de Misiones; las huelgas de la AGD-UBA y de los Suteba combativos, de Ademys; las luchas por la reincorporación de todos los despedidos de las comisiones internas multicolores de ATE-Inta y ATE-Educación La Plata; la extensa lucha de Algodonera Avellaneda; las autoconvocatorias de jubilados. Un clima de lucha que anida en la clase obrera y que perfora la regimentación.

El desgaste del gobierno y el salto en la intervención de la clase obrera, el quinto elemento, son los aspectos que hoy dominan la situación política y abren un terreno de intervención profunda para los trabajadores.

El 99 por ciento de esas luchas han sido autoconvocadas o dirigidas por los sindicatos clasistas recuperados, integrantes del Plenario del Sindicalismo Combativo o simpatizantes de él -es decir, contra las patronales, contra la burocracia sindical y contra el gobierno. Estas luchas son la demostración de las fuerzas que despliega la clase obrera y que testimonian las enormes energías de los trabajadores, y que abren un curso para la recuperación -en el desenvolvimiento de esa lucha- de las organizaciones de base de los trabajadores contra la burocracia sindical. Los congresales informaron que de la mayoría de esas autoconvocatorias surgieron reagrupamientos de activistas que se han puesto como meta la recuperación de sus cuerpos de delegados y sindicatos.

El análisis del momento incluyó también el giro derechista en el movimiento de masas que registra el accionar del PTS, empeñado en una escalada contra los sindicatos recuperados y contra el PSC -al cual ha ingresado hace dos meses, luego de dos años de boicotearlo-, a los que les reclama que se disuelvan en movimientos más amplios y en los cuales torpedea los planes de lucha como los que se describen anteriormente. En el sentido contrario del que está protagonizando la vanguardia obrera, poniendo en pie luchas autoconvocadas contra la burocracia, el PTS en los sindicatos dominados por esta le pide a los Baradel y compañía que se pongan a la cabeza, mientras actúa como un grupo provocador al interior de los sindicatos clasistas. Un faccionalismo útil a la burocracia y una adaptación al pejota-K, en función de especulaciones electorales.

La conclusión central de la comisión, por el contrario, fue la de impulsar a fondo el frente único de clase en la clase trabajadora y sus luchas, profundizar su independencia política y ser un factor de colaboración para que el proceso aún incipiente madure en luchas triunfantes y de recuperación de las organizaciones de base, los cuerpos de delegados y los sindicatos, que permitan a la clase obrera irrumpir en la crisis con su programa y su método de lucha. Votó reforzar los sindicatos y la intervención del PSC como ejes de esa intervención.

Con esa orientación intervendremos en las paritarias, las autoconvocatorias y las elecciones sindicales que están por delante, para que los trabajadores se pongan a la cabeza de una salida de una salida obrera a la crisis, contra el régimen de hambre y saqueo de todos aquellos que gobernaron en las últimas décadas, por una alternativa obrera y socialista.

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