23/10/1998 | 605

Fuera el fraude patronal

Los trabajadores reclaman nuevas elecciones

La patronal de la empresa, en connivencia con el sindicato plástico de la zona Norte, ha realizado una burda maniobra con el objeto de eliminar a la comisión interna en planta: al realizarse las elecciones a delegados para la comisión interna, secuestró, con el aval de la burocracia de Triaca-Mastrocola, durante cinco horas, las unas de la votación. El resultado obvio fue la ‘consagración’ de los delegados de la patronal y de la burocracia, tan repudiados en planta que ni siquiera habían logrado completar la lista con el total de sus miembros (tres candidatos).


La absoluta confirmación del fraude lo demuestra que los trabajadores y los compañeros de la Lista Naranja Plástica (contra los que se concretó el fraude patronal) ya han juntado treinta firmas de compañeros que repudian la alevosa manipulación burocrático-patronal, reclaman por elecciones nuevas y limpias ya, y aseguran que votaron por la Naranja, cuando los burócratas y el jefe de personal han dejado en la urna sólo 20 votos naranjas (!).


El ‘perro’ de Faplac está alimentado por la desesperación de la empresa por sacarse de encima a la comisión interna, que ha venido obstaculizando todos sus esfuerzos por imponer condiciones flexibles y esclavistas de trabajo. En este punto, hay que recordar que el sindicato plástico es un ‘adelantado’ a supropio tiempo: mucho antes de que se planteara la ley de Pymes, e incluso al margen de su reglamentación, la burocracia plástica aceptó considerar como pequeñas y medianas empresas a todas aquellas fábricas de hasta 300 operarios, es decir, a absolutamente el conjunto del gremio. Consecuencia: Salvo en aquellos lugares en los cuales los delegados le paran la mano a la patronal, el gremio plástico es tierra arrasada.


Desde luego, la burocracia recibió su premio. Por cada trabajador afiliado, recibe un monto de dinero, aportado por la patronal, equivalente a doce horas de un operario plástico.


El repudio a los delegados ‘truchos’ es total. Ello ha obligado a que la patronal y el sindicato se reunieran horas en la jefatura de personal de Faplac con los ‘delegados’ digitados por la empresa, para armarlos de una política y otorgarles algunas concesiones miserables (promesa de arreglo de los armarios, pagar dos horas de una cancha para que los operarios jueguen al fútbol, etc.).


Además de las firmas, los trabajadores de la Naranja Plástica han iniciado acciones legales en los planos laboral y penal, la impugnación absoluta de los comicios fraudulentos y el reclamo de una nueva elección que garantice que la decisión de los trabajadores será respetada. El jueves 8 de octubre, recibieron la solidaridad activa del Plenario de Trabajadores de la Zona Norte, que realizó un acto en la puerta de Faplac, contra el fraude, que tuvo una importante repercusión. Los ‘delegados’ de la patronal no han podido armar ni una sola reunión, porque los trabajadores les reclaman que renuncien.


Los trabajadores se encuentran en medio de una dura pulseada. O le turcen definitivamente el brazo a la patronal o ésta arrasará con todas las conquistas, empezando por imponer el «sistema americano», resistido por la naranja plástica y principal motivo de la furia patronal contra los delegados honestos de Faplac.


El mantenimiento y la profundización de la unidad de fábrica hará imposible a la patronal, al sindicato y a los delegados truchos mantener la farsa patronal.


Todo ello depende de la confianza de los trabajadores de Faplac en sus propias fuerzas.


También está planteado el reclamo a los delegados plásticos seccionales para que apoyen la exigencia de la anulación de las elecciones truchas y la convocatoria a nuevos comicios, limpios y sin la mano de la jefatura de personal.

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