13/03/2014 | 1305

Gerardo Martínez mató a otro trabajador de la construcción

Hay que terminar con la impunidad

Se ha vuelto a producir un criminal ataque a los trabajadores de la construcción.

Como la semana pasada en San Lorenzo, ahora se produjo en las instalaciones de la empresa Esuco, ubicada en la ribera de Lomas de Zamora, donde el 20 de febrero pasado se produjeron hechos de violencia protagonizados por la banda de Walter Leguizamón, que responde a Gerardo Martínez.

En ese obrador se habían producido unos 50 despidos a instancias de la Uocra, con el objetivo de recuperar el control de la obra desplazando a los trabajadores que no respondían a la seccional Uocra de Lomas de Zamora.

Los trabajadores de la obra recibieron una balacera proveniente de un auto identificado con la Uocra, resultando heridos varios de ellos. Darío Avalos, trabajador de la construcción, perdió la vida comoconsecuencia de las heridas causadas. Otros cuatro se encuentran en estado de gravedad.

Esta escalada brutal de violencia protagonizada por la Uocra ya se extiende a todo el país y se ha cobrado 12 muertos en tres años y centenares de agresiones donde ha quedado el tendal de heridos, mutilados sin que los responsables intelectuales de estos asesinatos ni siquiera haya sido llamados a declarar en la justicia.

La responsabilidad de esta nueva muerte le cabe enteramente a Gerardo Martínez, quien es el responsable de haber montado patotas criminales que mantienen amenazados y hostilizados a los trabajadores de la construcción. Este asesinato es otra muestra de que la descomposición de la Uocra ya se encuentra en un punto sin retorno.

Llama poderosamente la atención la libertad e impunidad con la que actúan estos grupos de sicarios. Sólo un poder político que apaña a Gerardo Martínez en la CGT Balcarce y la inmensa corrupción de la policía permite que este agente del Batallón 601 siga con esta interminable cadena de violencia de las patotas.

Exigimos que se cite inmediatamente a declarar a Leguizamon y a Gerardo Martínez por la muerte de Darío Avalos y que se intercepten las llamadas telefónicas de estos meses donde seguramente se obtendrán datos que ayuden al esclarecimiento de este brutal asesinato.

La desesperación de las patotas se ha agravado con la aparición de una nueva opción para los trabajadores de la construcción: el Sitraic. El abandono de la Uocra y su obra social ya se ha transformado en una tendencia nacional. Los obreros de la construcción quieren terminar con las patotas, quieren democracia sindical, el fin de la precarización laboral, 8.000 pesos de salario y un sindicato independiente de las patronales y el Estado.

Nuestra responsabilidad es impulsar una fuerte campaña sindical y política en todo el país para terminar con las patotas y los mercenarios de la construcción. Meter en la cárcel al asesino Gerardo Martínez se ha transformado en una necesidad para casi un millón de trabajadores de la construcción y para todo el movimiento obrero.


J. F.