05/08/2015 | 1375

Gravísima situación en Siderca


La caída del precio del petróleo fue la excusa perfecta para que Tenaris-Siderca firmara en mayo, sin resistencia ni planteo alguno de la UOM Campana, un vergonzoso acta de suspensiones que entregó el salario, el premio de producción, el premio de presentismo e incluso puso en riesgo la continuidad laboral. Las suspensiones esconden una restructuración en la totalidad de la planta que se está cumpliendo, exceptuando unos pocos sectores.


 


Le oponemos a este acta el reparto de horas sin pérdida salarial.


 


Previo a este ajuste, la empresa comenzó a desprenderse de los contratados que estaban bajo distintas modalidades de contratos basura, cuando en realidad todos cubrían puestos directamente relacionados con la cadena productiva.


 


Con la excusa de mantener la fuente de trabajo, la UOM Campana no tomó ninguna iniciativa contra estos despidos, dando por descontado que el compañero contratado es el primero en irse ante una crisis. La contracara fueron los compañeros de Acería que pararon en defensa de un compañero contratado despedido, que tenía unos tres años de antigüedad; la directiva de la UOM no aprobó el paro y le soltó la mano por no estar afiliado.


 


Hoy, quienes enfrentaron el despido están sufriendo suspensiones de hasta 20 días como sanción y que no están encuadradas dentro del plan de suspensiones por baja producción. Una sanción ilegal y fuera de tiempo (seis meses después del hecho) que es una extorsión para imponer una nueva tarea en el sector, sobrecargando puestos.


 


Reclamamos ante esto, la libertad de acción sindical y organización más la reincorporación de todo despedido.


 


El fraude laboral llevado a cabo por Siderca con los contratos, fue denunciado oportunamente por el PO y la agrupación El Mandril en diciembre de 2014, referencia que no pudo ser obviada por el gremio a la hora de tomar cartas en el paro de Acería, que en principio no apoyó.


 


La reducción de personal siguió con retiros voluntarios, jubilaciones anticipadas y despidos encubiertos, inclusive de delegados, con una facilidad asombrosa y que representan un ataque a la institución gremial.


 


Con la planta al 30% los nuevos damnificados fueron los contratatados, que fueron licenciados con goce de sueldo, pero sin la certeza de cuando retomaban sus tareas. Luego fueron extorsionados a aceptar su retiro con una indemnización reducida «o nada».


 


Planteamos el reingreso de todo el personal contratado y que sus tareas no sean absorbidas por el personal de producción, tal cual dejó entrever el secretario general Furlan.


 


Con casi 1.500 compañeros afuera, entre efectivos y contratadoa, el ajuste sigue con los discapacitados; los que hicieron juicios a la ART fueron desvinculados por el alto porcentaje solicitado y el resto son suspendidos indefinidamente porque «no tienen tareas asignadas».


 


El servicio médico se convirtió en un aparato represivo contra los compañeros con problemas de salud. Se niega sistemáticamente la aplicación del Art. 40, no se reciben certificados y se pretende desautorizar los certificados de los médicos personales. Sumado al ineficaz sistema implementado para informar ausencias, el resultado es siempre pérdida salarial y/o sanciones por faltas sin aviso que no lo son. La intención final es tercerizar el servicio para terminar de convertirlo en una oficina de paso y no un servicio de atención y contención médica.


 


Denunciamos este intento flexibilizador y reclamamos la estabilidad de enfermeros y la contratación de médicos al servicio de la salud del operario y no de la estadística de la empresa.


 


El ataque al salario tuvo su punto máximo en paritarias, la empresa liquidó cómo y cuando quiso, abonando el retroactivo promediando los ítems atados al básico, como la antigüedad, pagándole lo mismo al que tiene «apenas» cinco que al de 40 años de trabajo.


 


El supuesto enfrentamiento con el gobierno K, no fue impedimento para firmar un amplio convenio con YPF para explotar Vaca Muerta. Los tubos salen pero no hay reactivación: las gerencias blanquean «la necesidad» de una nueva devaluación para ser competitivos.


 


La llamativa inacción de la UOM ante el cuadro flexibilizador y ajustador, hace que por lo bajo muchos duden que esta pasividad sea solo por limitaciones gremiales. Las dos facciones de la comisión interna, solo se acusan mutuamente para no actuar.


 


Necesitamos reapertura de paritarias con tratamiento de las condiciones de trabajo, la reincorporación de los despidos, la eliminación del fraude laboral y el impuesto al salario. Ningún despido ni suspensión. Necesitamos una nueva dirección.


 


 

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