20/11/2020
METALÚRGICOS

Gri Calviño: los obreros enfrentan a la patronal y al Ministerio de Trabajo de Kicillof

Un mes de permanencia en el playón de la fábrica.

Este fin de semana se cumple un mes desde aquel 21 de octubre cuando los metalúrgicos de Gri Calviño decidieron comenzar una “permanencia” en el playón de la planta ubicada en Bosques, Florencio Varela. La empresa multinacional, que produce torres eólicas, mantiene suspendido a todo el personal desde fines de agosto, y luego largó abiertamente un lock out con el objetivo de imponer una flexibilización laboral, que implica la realización de más tareas y oficios para un sector importante de los trabajadores, sin ninguna compensación económica. Junto al “paro” patronal hubo extorsiones de todo tipo, desde la amenaza de irse del país, el mal pago de los salarios para apretar con el hambre de las familias y hasta 66 despidos.

El intento de flexibilización en Gri no es un caso aislado

Tanto se escuchó por parte de la dirigencia sindical kirchnerista que con los Fernández “volvía a abrir el Ministerio de Trabajo” que el conflicto de Gri Calviño sirve para avanzar en conclusiones sobre los intereses que defiende. La cartera laboral de Kicillof permitió durante todo este período de largas audiencias que la empresa sostenga el lock out, e incluso rompa la conciliación al pagar mal los salarios de las últimas quincenas y no cancelar las deudas salariales previas. Sin embargo, los funcionarios del ministerio amenazan con declarar la ruptura de la conciliación si los trabajadores se movilizan y resuelven acciones de lucha fuera de la planta, algo ridículo. No solamente que una acción fuera de planta no rompería esta conciliación obligatoria, sino que incluso la conciliación ya la rompió la patronal.

El problema de fondo que orienta al gobierno es dejar oculto y aislado un conflicto obrero que, por sus métodos asamblearios y sus reivindicaciones, marca el camino al conjunto del movimiento obrero. Es el gobierno de los Fernández el que está acordando con el FMI un plan de ajuste antiobrero que implica, entre otras cosas, una reforma laboral flexibilizadora sector por sector. Lo que las patronales lograron imponer en los hechos durante la pandemia con despidos, suspensiones con recorte salarial, ataque a las condiciones de trabajo, lo quieren dejar de modo permanente y profundizarlo. En eso consiste el plan de los FF-FMI.

Si quedan dudas del rol del gobierno de Kicillof en este conflicto solo alcanza con ver cómo han copado de efectivos policiales y patrulleros el playón de la fábrica, amedrentando y corriendo a los trabajadores al estacionamiento. Defienden, con todos los instrumentos que tienen, incluída la fuerza represiva, la propiedad privada de los negreros y usurpadores capitalistas, como también se vió en Guernica.

La UOM debe convocar un paro seccional y un plan de lucha

La empresa se mantiene intransigente para imponer la flexibilización, a lo que suma un verdadero ataque a la organización interna de los metalúrgicos. Mientras lanzó un ataque judicial para desaforar a cuatro delegados con causas inventadas, exige que la actividad gremial de la comisión interna sea reducida al mínimo sin tener la capacidad de parar la producción. La patronal exige que ante problemas “generales” intervenga la “dirigencia” de la UOM seccional. Es clarísimo el motivo de este reclamo patronal para cualquiera que venga siguiendo este conflicto o conozca el paño. Es que el Barba Gutiérrez, a la cabeza de la seccional UOM Quilmes, no impulsó ninguna medida de lucha seria por los metalúrgicos de Gri Calviño. Esta parálisis es funcional a la empresa, que la aprovecha apoyándose en elementos propatronales que meten miedo y “militan” por levantar el conflicto aceptando la flexibilización.

La fuerza de los obreros de Gri Calviño, que se basa en las deliberaciones y resoluciones de asamblea, puede torcerle el brazo a la intransigencia patronal. Es necesario un paro de la seccional de UOM Quilmes y un plan de lucha, rodear de solidaridad esta lucha y acompañar las medidas de acción directa que resuelvan, porque el triunfo es posible, y si ganan los trabajadores de Gri Calviño será un golpe a todas la patronales metalúrgicas y de las otras ramas que quieren imponer la reforma laboral que planean Alberto Fernández y el FMI.