22/06/2000 | 669

Hacia una central clasista de trabajadores

Hacía mucho tiempo que no se registraba en toda la región un paro de la magnitud que tuvo el del 9.


Todas las fábricas y hasta pequeños talleres pararon. En docentes, donde la FEB es mayoría absoluta y se pronunció por el no paro, hubo asambleas en las escuelas y se paró hasta en los establecimientos privados (la intervenida Suteba Mercedes se hizo cargo del llamamiento a la huelga). En bancarios, el acatamiento fue casi del 100% en el Provincia y el Nación, y en la banca privada recién pasadas las 11 hs se atendió con diagramas de emergencia a jubilados y a los pocos clientes que se acercaron. Más tarde llegó la orden de cerrar las puertas en el Galicia. Al mediodia era una ciudad paralizada; ya no funcionaba ninguna repartición pública.


Días después, la dirección de la UOM cursó una invitación para balancear el paro. Asistieron 15 sindicatos (direcciones seccionales y delegados de UOM, AOT, Bancarios, Suteba, DGI, Comercio, Televisión, AATRA, Molineros, Camioneros). No asistieron la CTA ni los sectores más comprometidos con la CGT Daer (como el gremio de la Carne, cuyo secretario general es de Mercedes).


Se realizó un balance y la Comisión Interna del Banco Provincia propuso junto a DGI y UOM la fundación de una central obrera regional con sus propios métodos, con su propio programa (600 pesos de mínimo, derogación de la reforma laboral, seguro al desocupado, funcionamiento sobre la base de direcciones, internas y delegados).


El PO de Mercedes venía planteando la necesidad de fundar una central obrera regional desde antes de la movilización del 31 de mayo. Ese día hicimos un acto en la plaza central. «El PO llamó a refundar una central obrera», fueron los titulares y la síntesis de los medios el día siguiente.


En la reunión denunciamos que la desaparición de la central obrera regional, desde hace 10 años, era en si misma una deliberada decisión política, que impedía todo tipo de reagrupamiento e intervención unitaria de los trabajadores en los procesos de cierres de establecimientos, de despidos y superexplotación que se verificaban en la zona: es decir, que eran la base principal de disciplinamiento y subordinación de los sindicatos a las patronales de la zona.


Planteamos que era necesario que esa nueva reunificación tuviera como base un programa m ínimo de reivindicaciones, que partieran de un piso mínimo de 600 pesos para el valor del salario, el subsidio a los desocupados, la derogación de las leyes flexibilizadoras, y la participación democrática de las comisiontes internas y cuerpos de delegados.


De conjunto formulamos un llamamiento y ha quedado convocada una reunión constitutiva.

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