17/07/2018

Hay que frenar los despidos en Sanidad

ASIS - La Naranja de Sanidad

El acuerdo del gobierno con el FMI parece haber sido la orden de largada para las patronales en Sanidad: la empresa de emergencias Vittal despidió a 17 trabajadores, que se sumaron a los 40 que se produjeron por goteo en los últimos meses, entre personal paramédico y administrativo. La Clínica Favaloro despidió 48 trabajadores en el último mes. El laboratorio Andrómaco desvinculó a 15, “con causa”, basado en una denuncia no probada de sustracción de productos. 



Otros establecimientos han presentado recursos preventivos de crisis, que incluyen despidos. Este tipo de causales -en Favaloro la patronal alega falta de pago de Pami y Ioma- es por lo menos dudoso: los laboratorios han subido exponencialmente el precio de su producción por sobre la inflación, mientras que los sanatorios que prestan para pre-pagas aumentan sus cuotas hasta cinco veces por año. Vittal, por ejemplo, ha tomado personal tercerizado al mismo tiempo que despedía efectivos con antigüedad.


El planteo elemental de la parte obrera debe ser que se investigue la situación de los establecimientos, mediante la apertura de sus libros y verificación del destino de sus ingresos. Y en cualquier caso, oponerse a todo despido, reclamando, si hubiera merma real de la producción, que se reduzca la jornada laboral sin modificaciones de personal ni de sueldos. 


No es esa la conducta de la conducción de la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (Atsa), que por el contrario se hace eco de los lamentos económicos patronales y evita la organización de medidas de acción directa del personal, como el paro y la permanencia en el edificio hasta la reincorporación de todos. Las acciones realizadas, como las batucadas y ollas populares, son medidas aisladas, de aparato, que no cuentan con una preparación ni participación del conjunto de los trabajadores del lugar.


La conducción de Atsa presenta como un triunfo la reincorporación de siete de los 17 despedidos en Vittal; por su parte, en Favaloro el Ministerio de Trabajo ha abierto una conciliación obligatoria. En todos los casos, la incertidumbre acerca de la continuidad o no en los puestos de trabajo no ha sido eliminada. 


Es necesaria una acción decidida que pueda quebrar esta ofensiva y lograr que ningún trabajador quede en la calle.

Medidas generales del gremio, como movilizar a los 60.000 afiliados que declara la conducción (solo en ATSA Buenos Aires) contra los despidos y los techos salariales, pondrían seguramente un límite al ajuste macrista. Pero, al revés, la conducción de Héctor Ricardo Daer y compañía actúa como garante de la “gobernabilidad” del macrismo. 


La posición de la Agrupación Naranja (Asis) de Sanidad, es que hay que seguir el ejemplo de la lucha de Télam, donde los trabajadores vienen llevando adelante la ocupación, como único camino con posibilidad de frenar la oleada de despidos que viene avanzando. Asambleas por lugar de trabajo y el reagrupamiento del activismo deben pronunciarse por un plan de lucha en esos términos. 

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