13/07/2021

Hostigamiento a empleados y ocultamiento de casos de Covid en Real Color SRL

En medio de la pandemia, la precarización laboral y el trabajo informal abundan.

El caso de la empresa Real Color (SRL), en CABA, es un ejemplo claro de sobreexplotación de sus trabajadores, contratación informal y protocolos que no existen ni tampoco se implementan, poniendo en riesgo por completo la salud de sus trabajadores. Y, obviamente, incumplen con muchas de las leyes laborales y el DNU de prohibición de despidos durante la pandemia.

La empresa se encuentra en el barrio de Versalles y se encarga de vender elementos de computación, electrodomésticos, etc., por medio de Mercado Libre. Está ubicada dentro de un depósito donde hay distintas áreas (marketing, ventas mayoristas, etc). Todos los trabajadores tienen que desarrollar su trabajo dentro del depósito; sin embargo, en ninguna de estas áreas se implementan protocolos de bioseguridad e higiene, dejando a los trabajadores a la exposición constante al virus y dependiendo de sus propios recursos para protegerse, ya que desde la patronal no se garantizó ningún elemento de protección (máscaras, barbijo, alcohol en gel).

Sin embargo, hay áreas, como Marketing, donde se desarrollan trabajos que se pueden implementar de forma remota sin la necesidad de acudir al lugar de trabajo, aumentando la exposición al virus de todos los trabajadores. Al contrario, para garantizar la presencialidad a toda costa, el permiso de transporte estaba bajo un rubro distinto a la tarea realizada. Es decir, una trabajadora de Marketing aparecía bajo el rubro de servicio de “distribución de paquetería”.

Tampoco se garantizan las distancias entre las computadoras en las oficinas. El comedor (espacio utilizado por todos los empleados) cuenta con una sola mesa para compartirla entre 4 personas, donde tampoco hay una distancia de 2 metros para evitar la circulación del virus y los trabajadores tienen que comer de a “tandas” de 4 personas. El lugar cuenta con una sola auxiliar de limpieza. La ventilación dentro del depósito y las distintas áreas de trabajo tampoco es corriente ni constante.

En un ambiente muy propicio para la circulación general de virus, comenzaron a aparecer los casos positivos de Covid-19, mientras que la patronal y los encargados de las áreas, en vez de tomar medidas para proteger la salud de los trabajadores, presionaban para que la jornada laboral no se interrumpa y se desarrolle con normalidad. Es así como a dos trabajadoras que habían sido incorporadas recientemente (menos de 3 meses) dieron positivo de Covid y fueron despedidas arbitrariamente, perdiendo así sus puestos de trabajo mientras estaban transitando la enfermedad.

Luego, un compañero del área de Facturación fue positivo, algo que la patronal y el área de recursos humanos intentó ocultar a los trabajadores, pero fundamentalmente a los que compartían el mismo ambiente y habían sido contactos estrechos, poniendo en riesgo la salud de todos los trabajadores de la empresa. También hubo una fuerte presión para que los trabajadores no se vayan a hisopar y continúen con la jornada laboral. Las respuestas de los encargados era decir que estaban con el barbijo puesto, como si eso fuese garantía de no contagiarse y excusa para no hisoparse.

A su vez, a los trabajadores que realizaron el testeo se les pedía que luego del hisopado vuelvan a la jornada de trabajo sin saber ni exigir (desde la patronal) el resultado. Al contrario, les exigían que vuelvan aunque estén contagiados.

A otro compañero de Facturación (atención al cliente) que su hisopado fue positivo, el encargado del área le exigió que vaya a trabajar sin el alta médica ya que “había mucho laburo”. Por iniciativa directa de les trabajadores de Marketing, interpelaron al encargado para exigir que el compañero se vuelva a su casa y que testeen a todos los que habían estado en contacto con él.

Ante otro caso positivo de Covid, esta vez en el sector de Ventas Mayoristas, solo asistió un trabajador de los seis/ocho que trabajan en el área. La patronal usó como argumento que “ya había transitado la enfermedad y hay ciertos meses de inmunización” de excusa para exigir que vuelva a su puesto. El trabajador (como los demás trabajadores del área de Ventas mayoristas) tenía una presión concreta para asistir ya que su salario es por comisión y si no asiste a trabajar y no vende, no cobra. Acá vemos otra arista más de la brutal precarización laboral. Luego de este nuevo caso, de forma extorsiva de parte de la patronal, se les presenta a los trabajadores que se querían ir a hisopar una presión entre “cuidar” su lugar de trabajo o irse a testear.

Una de las compañeras que habían tenido contacto estrecho con el compañero tomó la decisión de irse a hisopar, a pesar de la extorsión de la patronal. Al otro día, el mismo encargado del área de Marketing la despidió verbalmente por haberse testeado, por la relación de “complicidad” que tenía con sus compañeros (que, según ellos, atentaba con el funcionamiento del equipo de trabajo) y también porque, de acuerdo con él, el puesto “le quedó chico” a la compañera despedida.

Asimismo, la empresa no realizó ninguna comunicación formal de la finalización del vínculo, e  incluso negó la existencia del mismo cuando la trabajadora envió telegrama reclamando por los incumplimientos de la empresa, contando también con numerosa documentación que comprueba que efectivamente trabajó allí.

Estas irregularidades de parte de la empresa también se expresan en el caso de otra compañera del área de Marketing que la obligaban a falsificar documentos y permisos de la aduana para destrabar mercaderías.

El caso de Real Color es el reflejo de cómo se manejan las empresas y los recursos que les da el Estado (legales y técnicos)  para seguir desenvolviendo manejos que atentan contra los trabajadores con impunidad.

Queda en claro el accionar sistemático de precarización laboral hacia les jóvenes, con contratos basura, despidos sin causa, relaciones laborales informales; sin ningún tipo de medida sanitaria ni implementación de protocolos, con exposiciones constantes al contagio y a la circulación del virus; salarios de miseria por debajo de la Canasta Básica Familiar y, en definitiva, priorizando sus ganancias sobre la salud de los trabajadores.

Es necesario que la juventud se organice frente a la creciente precarización laboral, que es una política de Estado que llevan a cabo los gobiernos beneficiando a empresas que se garantizan una mayor explotación. Es así como siguen pasando los gobiernos pero trabajos y salarios dignos siempre faltan.

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