24/08/2006 | 960

Kirchner copa la CTA

Por un congreso de bases para defenderla

La dirección de la central será copada por una lista de funcionarios del gobierno: D’Elía, Depetris y la capomafia Milagro Salas, tropa de choque del jujeño Fellner, entre otros candidatos.


A su cabeza irá Yasky, el ministro sin cartera de Kirchner que elevó a categoría de “conquista del mínimo nacional”, el salario de línea de pobreza de los maestros y firmó el tope del 19% rechazado por los docentes universitarios agrupados en Conaduh. Coautor del “financiamiento educativo” que consagra esa miseria, se trata también del hombre que hizo suya la “segunda ley federal de educación” que establece la provincialización educativa y los subsidios al negocio privado y la mercantilización de la educación.


El golpe de Estado contra los “autonomistas” (entre ellos De Gennaro) acaba de un saque con lo que decían pretender las resoluciones oficialistas del último congreso de Mar del Plata.


La central pasa a ser un apéndice del gobierno.


Se impone un balance del proyecto histórico de acabar con la vieja burocracia sindical desde la central alternativa mediante la integración a la centroizquierda. Al Frepaso, más tarde al ARI y especialmente a la Alianza que la CTA contribuyó a gestar, la misma que hoy trajina los juzgados para dar cuenta de la ley laboral Banelco.


La natural integración ahora a los “nacionales y populares” de Kirchner que pagan la deuda externa y al FMI, exactamente con los fondos de jubilados, estatales y maestros, es un remache de esta orientación.


Desde luego que la tentativa de Lozano de formar el “movimiento político sindical” que ‘no fue’, para retener de ese modo la banca que consiguió de la mano del Ibarrismo, no supera el problema, más bien lo confirma al ser parte del derrumbe postCromañón. Este tipo de movidas apenas disimulan o encubren el uso de la central como trampolín de nuevas y diversas integraciones al Estado.


El copamiento de su dirección por los D’Elía, los Depetris, los Milagro Salas y los Yasky termina de atar a la CTA al Estado capitalista.


Hay que hacer un balance del proyecto “pluriclasista” (multisectoriales, afiliación individual) en una CTA que dio la espalda a las grandes huelgas del período, no sólo del Garrahan y los hospitales, que pusieron la canasta familiar en la agenda nacional; de espaldas también a las grandes huelgas convocadas y autoconvocadas en provincias enteras por los maestros, por todas las universidades del país, por los aeronáuticos, por los trabajadores de Télam, por los del Astillero Río Santiago, todos afiliados obreros de la central. Su “pluriclasismo” no sirvió a una sola de estas batallas estratégicas.


Justo es decirlo, es la borrada de una conducción que llamó su último paro poco antes del Argentinazo.


Desde esta posición nuestra, validada por la experiencia histórica, llamamos a defender a la CTA contra los punteros de Kirchner, por medio del llamado a un nuevo congreso de la CTA, pero con delegados de base, electos en asamblea, para erigir una organización sindical clasista, independiente. Desde los mineros del carbón en el Turbio y docentes de Santa Cruz , desde los metalúrgicos de Villa Constitución, desde los obreros del neumático, los trabajadores aeronáuticos, los docentes y estatales de todas las provincias, salgamos en defensa de la central y con un plan de lucha por nuestras reivindicaciones y la de los jubilados.


El copamiento de la CTA es una lección para todas aquellas tendencias sindicales que han pretendido crear una alternativa a la burocracia de la CGT con maniobras que tenían por eje a la dirección derrotista y capituladota de De Gennaro y compañía o de la cría que ha medrado bajo su ala, sin confrontar con un planteo de independencia de clase contra el capital y contra el Estado. No dicen, sin embargo, nada ahora, frente al copamiento kirchnerista; se limitan a protagonizar la escaramuza electoral que consagrará al aparato de los copadores.


Desde el Partido Obrero planteamos otra cosa: ¡defender a la CTA, contra los Depetris y los D’Elía, para desarrollar una organización sindical clasista!


Para eso convoquemos a un nuevo congreso, a un congreso extraordinario, en el cual decidan los delegados de base electos en asamblea, sobre la base de un debate entre obreros y sindicalistas luchadores.


Larguemos una campaña común con este propósito.

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