18/08/2016 | 1424

La campaña de la Naranja en la recta final

candidato a Secretario General por la Lista Naranja


La importante columna de la Lista Naranja en la movilización del clasismo del pasado martes 9 marcó la profunda conciencia, de los activistas y candidatos naranjas, de que una nueva dirección es necesaria en el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA), para sacar el gremio a la calle a  enfrentar el ajuste.


 


Nuestro programa, ¿y el suyo?


 


La movilización naranja resalta la ausencia total de la dirección del gremio en los procesos de lucha; la Verde aparece recién ahora por las fábricas de la provincia después de largos años de vacío (como en Bimbo Pilar, donde los dirigentes del Sindicato desaparecieron durante los cuatro días de paro contra los despidos y ahora aparecen para pedir el voto).  


 


La Junta Electoral se ve obligada a cerrar urnas de votación porque, semana tras semana, se suman los cierres, los despidos y las suspensiones. Mientras, la Lista Verde plantea que hay que votarlos para ir “adelante”. A nuestro programa de defensa a rajatabla de los puestos de trabajo de todos los alimenticios de la provincia, la  Verde sólo le opone choripanes y sorteos. De propuestas, de programa, ni hablemos. Tampoco han dicho una palabra sobre la obsolescencia del convenio colectivo, vencido hace más de veinte años.


 


Radiografía del ajuste


 


La Verde oculta su programa porque no es otro que el de las empresas. Cada vez que le dicen a los trabajadores que “no hay que tirar demasiado de la cuerda”, deberían aclarar de qué lado de la cuerda están. Los trabajadores de Cresta Roja -que siguen esperando volver a trabajar-, los despidos y el cierre de Bertone Hermanos en Rojas, los despidos y el cierre de Aviar Navarro, los meses sin cobrar en Canale, los despidos de Nutrifrost, los suspendidos por “ir por demás al baño” en Riera, las mujeres superexplotadas de Nevares exponen cómo avanza sin respuesta el ajuste en la provincia y lo necesario que es una nueva dirección en el STIA que “tire de la cuerda” para el lado de los trabajadores.  


 


Este cuadro de ajuste sin respuestas del STIA contrasta con el triunfo de los trabajadores de Unilever Pilar, quienes no solamente hace rato que han derrotado los despidos a través de la huelga, sino que vienen de conquistar el descanso dominical para sus familias, además de una suma puente de 8.000 pesos y un servicio de chárter. ¿Dónde reside la diferencia? En que en Unilever mandan las asambleas y los delegados de planta y dirigentes de la Naranja están al frente de la lucha. Llevar este ejemplo de lucha y democracia sindical al conjunto del gremio es, en definitiva, el programa de la Naranja.


 


La recta final


 


A esta altura de la campaña, hemos llevado nuestra propuesta para el gremio al 90% de los establecimientos, lo que representa un enorme esfuerzo militante del activismo, porque para hacerlo fue necesario recorrer más de cien distritos de la provincia. La lista opositora ha sido recibida de manera excepcional en la mayoría de las fábricas.


 


Viejos constructores del gremio nos han manifestado su enorme simpatía por la lista clasista. Pero, lo que más dejó en evidencia la campaña es que existe en el gremio una masiva generación de jóvenes trabajadores que desprecian las prácticas burocráticas enquistadas en el STIA, y para los cuales la Lista Naranja representa un verdadero canal de organización.


 


Vamos por una movilización de 500 fiscales naranjas para impedir el fraude y defender cada voto por una nueva dirección.


 


 


 

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