13/07/2000 | 673

La ‘izquierda que se une’ botonea y reprime, sin necesidad de ser gobierno: es su naturaleza

Cuando un activista sindical que se reivindica de la ‘izquierda’ (y encima de ‘la que se une’), se preocupa más por botonear que en impulsar a su gremio a la lucha, está claro que la organización a la que pertenece (en este caso el Mst) ha comenzado a pasarse al campo del enemigo.


Angélica Laguna es la principal dirigente de la agrupación Docentes en Marcha en Neuquén. Y se ha tomado el ‘trabajo’ de averiguar que en un paro de fines de mayo yo figuraba, en mi carácter de delegada, con «licencia gremial» para evitar el descuento de días. Pero la información es falsa y su intento de provocación en el plenario de delegados le salió por la culata.


En su apuro o de quien le ofició de alcahuete (otra integrante de Docentes en Marcha) no se percató que mi licencia correspondía al muy estatutario goce de «licencia por perfeccionamiento», puesto que asistía al Seminario Internacional realizado a fines de mayo en Buenos Aires desde el comienzo de esa semana.


Pero la alcahueta no defiende los paros (lo cual, aunque impugnaría su método de ‘averiguación’, no afectaría su finalidad).


Esta ‘izquierda que se une’ viene sosteniendo desde hace largo tiempo que «las bases no dan», y por eso se ha opuesto sistemáticamente a que las Asambleas o los Plenarios voten medidas de fuerza (ver PO Nº 661).


Es más. En el plenario de Aten donde lanzó su provocación contra mi persona y Tribuna Docente, afirmó que «los trabajadores no quieren paros porque están en su sano juicio», e incluso, en una actitud contra sí misma, afirmó una vez más que «un dirigente de partido no puede decir lo que tenemos que hacer».


¿Laguna renegó de su militancia en el Mst cada vez que habló en asambleas y plenarios para «decir lo que tenemos que hacer»?


Todo este asunto no tiene otra lógica que el de ser una provocación contra el activismo que busca superar la política paralizante y desorganizadora de la directiva de nuestro gremio, haciendo el trabajo sucio a nombre de la actual conducción de Aten.


¿Creerá que así tendrá un lugar en el «Cielo»? O no sabe lo que ya debería: los forros, una vez usados, se tiran.


De cualquier manera, mis compañeras de escuela, a quienes indignó también este comportamiento, se han pronunciado por escrito rechazando estas actitudes (ver anexo).


El conjunto de los trabajadores docentes lo hará a su debido tiempo respecto de quienes, ante el ataque al Estatuto, al salario, a la estabilidad y a las conquistas laborales, se dedican a atacar a los que luchamos e impulsamos los métodos de la clase obrera.

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