14/09/1993 | 401

La “jornada de lucha” del CTA

La “jornada de protesta” convocada por el Congreso de Trabajadores Argentinos (CTA) reunió apenas a 4.000 personas, luego de haber sido impulsada como un “paro” que, naturalmente, no fue tal, porque cada organización escogió la modalidad de “lucha” que quiso para no comprometerse con paro alguno. Llamada como parte de un “plan de acción nacional”, fue una jornada aislada. Sólo días antes de la “jornada”, De Gennaro había aceptado la “provincialización” de los Astilleros Río Santiago, paso previo a su desmantelamiento y “privatización”; tampoco dio a conocer su posición frente al congelamiento salarial anunciado por Duhalde para los estatales durante todo el año ’93. Anunciada con dos meses de anticipación para, según sus organizadores, “prepararla a fondo”, la “jornada” no dio lugar a ningún tipo de asamblea o plenario de delegados. Una de las razones que llevó a los dirigentes del CTA a lanzar la “jornada” y anunciarla ya en julio fue justamente acallar (y vaciar) los planteos por un paro nacional que en aquel momento reclamaba su propia base sindical.


El paro docente


Ctera sí llamó a parar y el ausentismo en las escuelas fue mayor esta vez que en el fracasado paro nacional de Ctera de agosto.


Ocurre que adhirió al paro Sedeba en Capital y algunas corrientes en el conurbano y, lo más importante, claro, hay en marcha procesos de movilización en varias provincias y en la Capital, anteriores al paro. El paro fue importante en Santiago del Estero, donde el gremio, separado de Ctera, y la Intergremial, llevan adelante un plan de lucha por sus propios reclamos, y en Córdoba, aunque “con consignas propias que no fueron las del CTA” (Página 12, 4/9). En La Rioja existe una lucha contra el proyecto de municipalización de la enseñanza; en Chubut, contra la amenaza de dejar a 2.500 docentes en la calle. El paro en Capital, que volvió a ser importante, fue motorizado también por un proceso de organización y lucha previo, centrado en las Escuelas Normales, Medias y Artísticas (todas con amenaza de desmantelamiento). Estos movimientos de lucha están en oposición a Ctera y al CTA: impulsan paros y movilizaciones a partir de su “autoconvocatoria”, exigen un plan de lucha centralizado y están peleando contra la aplicación de la Ley de Educación. Nada que ver con Mary Sánchez, que se cansó de reventar huelgas docentes y reclama que se aplique esa misma ley.


Una “jornada” antinacional y antiobrera


Previo a la concentración de Plaza de Mayo se realizó el “Congreso Nacional del Trabajo y la Producción”, que reunió al CTA con un conjunto de entidades patronales (Asociación de las Pequeñas y Medianas Empresas —Apyme—, Federación Agraria Argentina, Fedecámaras, Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos) que exigen que se devalúe el peso —beneficiando a los pulpos exportadores y descargando la carestía sobre las masas—, que apoyan la jubilación privada y que quieren beneficiarse con la “reforma laboral” que elimina las indemnizaciones por despidos y liquida los convenios. Las conclusiones del “Congreso” fueron saludadas nada menos que por Federico Storani y la plana mayor de la UCR.


Antes de esto, tanto De Gennaro como Mary Sánchez habían participado en actos de campaña de Storani, en una línea de “frente social antimenemista” bajo la batuta de la UCR y la propia embajada norteamericana. El dirigente de ATE llamó a “manifestar el descontento a través del voto, el próximo 3 de octubre”, es decir, a votar por los partidos y frentes patronales, incluida la UCR.