17/04/1997 | 535

La Legislatura es enemiga de los docentes

La perfidia que encierra el ‘acta-acuerdo’ firmada por la burocracia del sindicato docente de Neuquén con Sapag, cuando arreciaba la represión de la gendarmería en Cutral Co-Plaza Huincul, había quedado desenmascarada apenas 24 horas antes, cuando la diputada provincial del PJ, María ‘Beba’ Salto, anunció que todo su bloque votaría contra un proyecto de restitución del 40 por ciento de zona a los estatales, propuesto por 18 legisladores de la UCR, el Frepaso y los ‘blancos’ del MPN (Río Negro, 12/4).


Se trata de los mismos 18 diputados cuyo voto se descuenta, también, para aprobar la restitución del 20 por ciento de los salarios que Sapag les quitó a los docentes en 1996.


No es el voto contrario del PJ lo que aquí importa, sino el hecho que la diputada denuncia como inconstitucional el uso de las regalías mineras para solventar los gastos corrientes del Estado, como lo son, por ejemplo, los salarios. Amenazó, por eso, con recurrir al Superior Tribunal de Justicia, en función de que el artículo 234 de la Constitución provincial establece que las regalías sólo pueden adjudicarse a partidas de inversión.


Esto significa que cuando Sapag se niega a derogar el descuento del 20 por ciento de los salarios de los docentes, que él estableció por decreto en 1996, y deriva la responsabilidad de hacerlo a la Legislatura, sabe perfectamente que mete a los docentes en un pantano legal y que, en cualquier caso, la Legislatura estará enfrentada a la responsabilidad de determinar la fuente de ingresos fiscales para la devolución de los salarios. El tema alcanza y sobra para un largo debate parlamentario, focalizado en un tema ajeno a la reivindicación salarial y al servicio de descomprimir la lucha, que permitirá a los ‘representantes del pueblo’ protagonizar una nueva estafa a los trabajadores.


No en vano, estos 18 partidarios de restituir los salarios robados no han hecho nada en ese sentido durante los 40 días de huelga. La burocracia de ATEN había aceptado, ya hacía varias semanas, sacarle el tema salarial a Sapag y desviar la atención del conflicto al tema de los talleres.


Pero 48 horas después de la firma del acuerdo traidor, la perfidia de la burocracia y de Sapag volvió a ser desenmascarada por segunda vez. Ocurre que para salvar el pellejo de la gendarmería y de su gobierno, el ‘turco’ se largó a prometer a los cutralquenses la creación de 1.600 puestos de trabajo, a razón de 200 pesos cada uno, sin pedir para eso permiso a la Legislatura, ni preocuparse por la partida del presupuesto que financiaría la promesa (dijo que la plata la sacaría del ‘Plan Trabajo’ del gobierno nacional … aunque luego también dijo que “el gobierno nacional no me da pelota”). Los inteligentes cutralquenses le rechazaron el planteo, sin vacilar, con la convicción de que partía de un mentiroso. Luego de esto, sería mejor que las Figueroas, Obregon y De Lucas fueran a tomar clases con los fogoneros, y no al revés.


Por todo esto, hay que rechazar el ‘acta-acuerdo’ y poner en el centro de los reclamos la restitución salarial.

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