20/06/1996 | 499

La lucha en una etapa crucial

Nuevamente, los trabajadores taficeños salieron en manifestación convocados por la Coordinadora de Lucha; alrededor de 1.500 personas participaron del cacerolazo. Luego, el secretario general del sindicato municipal y dos dirigentes ferroviarios llamaron a reforzar y extender la lucha, marchando a la Plaza Independencia. Se planteó impulsar la formación de una Coordinadora Provincial de Lucha. En el acto se leyó un comunicado de un comité de desocupados, que llamaba a una asamblea de desocupados para el sábado 15. Se hizo presente la UCR con todo su aparato, con su conducción provincial, concejales, legisladores y el diputado nacional Moth, cuya intención de hacer uso de la palabra fue vetada, porque un ferroviario dijo que ese acto era una tribuna de los trabajadores y que los diputados tienen su tribuna que es el Congreso, y que allí debían traer soluciones, y no aprovecharse de la lucha de los trabajadores.


La lucha para impedir el cierre de los talleres ha llegado a una fase crítica, pues el 30 de junio es la fecha anunciada por el gobierno para cancelar el acuerdo con el FFCC Belgrano. Ante la presión de la lucha, el gobierno se ha hecho eco de un planteo para sustituir la administración provincial de los talleres por una cooperativa que englobaría a sólo 80 obreros de los 300 que trabajan actualmente; a los racionalizados se les ofrecería la jubilación anticipada, o una variante por el estilo. La Coordinadora ha denunciado esta propuesta como una variante del cierre del taller, porque es inviable una cooperativa sostenida sólo por los trabajadores, o como una variante de la privatización, como en Laguna Paiva, uno de cuyos dueños es Pedraza y Cía.


Por ello es crucial mantener, extender y profundizar el actual proceso de movilización. Sólo así podrá impedirse el cierre y las variantes sustitutas con despidos masivos.


este tipo de recursos. Entonces, me parece que va a haber universidades que se salvan y universidades que se quedan afuera; facultades, carreras, incluso cátedras y materias que se salvan y otras que quedan afuera. Es una especie de cadena darwinista, de ‘sálvese quién pueda’, que significa instalar la lógica del mercado —que en este momento es salvaje, para nada transparente y muy oligopólico—, mercado que va a distribuir los recursos en función de la ‘productividad’ de cada unidad académica.


Por eso, hay que oponerse muy fuertemente a la paritaria por universidad, porque significa la desarticulación de la Universidad pública, sería el golpe de gracia, más aún si lo aprueba una dirigencia gremial.