01/07/2004 | 857

La «paz social» de la patronal del pescado

Brutal agresión contra delegada de artico

Una bestial paliza fue llevada a cabo por matones profesionales contra la compañera Claudia Fernández, delegada de la fábrica Artico, integrante de la comisión paritaria del sindicato y militante del Partido Obrero. Los obreros del pescado reclaman el esclarecimiento de los hechos y la detención de los autores materiales e ideológicos.


Mientras la compañera cumplía su primer día de internación, la comisión paritaria llevaba adelante la primera movilización por aumento salarial del 50%, y por el cese del fraude laboral que todavía soportan 4.500 trabajadores del pescado. Se daba cumplimiento así a la resolución del cuerpo de delegados de rechazar un ofrecimiento de la cámara patronal, consistente en una suma de 100 pesos a cambio de una “paz social” por seis meses.


El rechazo de todo el activismo al que se va incorporando la masa del gremio a través de movilizaciones, se asienta en la comprensión de que maniatar la acción directa del Soip durante la discusión convencionales simplemente abandonar los reclamos de la paritaria.


El convenio colectivo no tiene precio


Un sector de la C.D. del Soip, encabezada por su secretario general, ha lanzado tres campañas a la vez, una más podrida que la otra:


1) Ha iniciado gestiones ante el Ministerio de Trabajo para que se desconozca a la comisión paritaria electa en asamblea por 700 trabajadores.


2) Ha salido a intentar imponer el acuerdo de paz social en varias fábricas, de donde los sacaron a las puteadas.


3) Ha anunciado, “a través de los medios de difusión”, un inminente acuerdo con la Cámara de la Conserva para incorporar a miles de trabajadores (para procesar anchoítas), a cambio de una eventualidad por dos años. Es decir, a cambio de liquidar las conquistas y la organización sindical de toda la rama conserva del Soip.


Este auténtico raid entreguista enfrenta las decisiones de la asamblea general, los plenarios de delegados y las asambleas de fábrica. Ha unido a todas las corrientes gremiales del Soip en una sola conclusión: estos personajes se han vendido al poder económico de la cámara patronal.


Por eso el plan de lucha dirigido por la comisión paritaria y los delegados combativos plantea como consigna práctica para la próxima movilización, que el secretario general acate las decisiones de la Asamblea y el Cuerpo de Delegados, o que renuncie.


El aislamiento político de este sector comprado por la patronal pone en crisis todos los planes flexibilizadores y de mantenimiento del fraude laboral. Por eso son los principales sospechosos de la campaña de amenazas de muerte y agresiones contra la comisión paritaria.


El Ministerio de Trabajo ha dilatado el reconocimiento a los delegados y el inicio de las discusiones convencionales, con lo cual está privándolos de la inmunidad gremial y, por lo tanto, colaborando con las mafias patronales.


Los obreros del pescado cuentan con una creciente red de solidaridad de las organizaciones populares y de la opinión pública marplatense, pero su principal capital es la dura experiencia de lucha que ha formado a una camada de activistas y determinado una selección de dirigentes capaces de enfrentar a la patronal en todos los terrenos.


El Partido Obrero, que ha reflejado todo este proceso en las páginas de su periódico, deberá jugar un papel destacado para, unificando solidamente a todo el activismo, superar victoriosamente esta difícil situación.

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