23/10/1998 | 605

La perfidia de Daer

El jueves 15, apareció una solicitada del Consejo Directivo del Sindicato de la Alimentación ante «el cierre de Chocolates Aguila». Se trata de un modelo extremo de perfidia al que puede llegar la ‘ingeniería’ antiobrera de la burocracia sindical.


Allí se dice que el Sindicato rechaza el cierre de Aguila producido el 9/10; que la empresa realizó un ofrecimiento de retiros voluntarios aceptados por 178 trabajadores y que el Sindicato mejoró esa propuesta por la gestión del Sindicato y «por solicitud de los trabajadores» y con ventajas para ellos, incluso para los despedidos por no acogerse a las variantes de la propuesta patronal.


Es todo absolutamente falso. Más de 15 días antes del cierre, el sindicato y la patronal acordaron los términos de la liquidación de la planta en un acta ante el Ministerio de Trabajo. No sólo no hubo ninguna solicitud ni consulta a los trabajadores, sino que la Comisión Interna, opositora a Daer, fue expresamente ignorada en esa gestión. La Comisión Interna venía llevando una lucha prolongada contra el cierre de la planta. En el acta ‘cocinada’ entre patrones y burócratas, se negaba explícitamente que estuviera planteado el cierre de la planta. Por lo tanto, tampoco se preveían despidos para el personal que no aceptara el «retiro voluntario». La única consulta que se realizó a los obreros fue la asamblea general de fábrica llamada por la Interna, que rechazó por unanimidad la propuesta patronal y reclamó la continuidad de los puestos de trabajo. El Sindicato jamás bajó a la fábrica.


Al producirse el cierre el día 9, la Interna y los trabajadores comienzan una lucha en puerta de planta, denunciando un lock-out patronal y ganan la opinión pública con cortes de calle y movilizaciones. Y es después de esto, que en el Ministerio de Trabajo aparece misteriosamente, una nueva acta, fechada el día del cierre, firmada por un jerarca del Sindicato, que a diferencia de la anterior, introduce el anuncio del cierre y el despido de los compañeros que se negaron a irse.


Hubo, entonces, casi 20 días de ‘apretadas’ por parte de jefes y agentes de la burocracia para arrinconar a los compañeros y llevarlos al «despido voluntario». Patronal y burocracia, asociados, conspirativamente y en secreto, mantenían el cuento del no cierre de la planta, mientras armaban, en las tinieblas y con la complicidad del Ministerio, la liquidación final, que incluye, por supuesto, el desconocimiento de la Interna, en sus fueros sindicales, ante el cese de la actividad.


Gran lección para los trabajadores, para los de la Alimentación en primer término, del papel de verdugo patronal que juega y jugará la burocracia, la de Daer y la otra, ante las luchas que plantea la oleada de cierres y despidos.

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