31/03/2011 | 1170

Teatro Colón: La popularidad de los trabajadores mide mejor que la de Mauricio

La enorme silbatina cuando se anunció al Gobierno de la Ciudad como organizador del evento fue la señal contundente del repudio que se ganó Macri y del apoyo que se han ganado los trabajadores del teatro en su larga lucha. Lo que pretendía ser un acto de lanzamiento de campaña electoral para el macrismo se transformó justo en su contrario por la firmeza de una lucha que ya lleva cuatro meses y la capacidad argumentativa de los músicos -sumada la digna actitud del tenor español. Un gran dolor de cabeza para el «presidenciable» Mauricio.

El gobierno pretendió colocar a los trabajadores en la encrucijada. Por un lado, la defensa de su derecho a huelga, la lucha por un aumento de salarios del 40%, y de fondo, la defensa de un teatro con producción propia y acceso popular y, por el otro, la posibilidad de ofrecer a 100 mil personas el derecho disfrutar de un show que, por su precio y su exclusividad, constituía una oportunidad única. La contradicción fue soslayada exitosamente. El gobierno, empeñado en derrotar y aislar a los trabajadores, recurrió a sus colegas de Salta, de Córdoba, del Teatro Argentino de La Plata, de Tucumán y de la Sinfónica Nacional para que pusieran sus propias orquestas a disposición del show. Los músicos, en asambleas, rechazaron actuar de rompehuelgas de sus compañeros del Colón. Finalmente, el posicionamiento del tenor a favor de los trabajadores llevó a los músicos del Colón a la comprensión de que la realización del concierto en la calle y para un público popular creaba el escenario propicio para transformarlo en otra medida de lucha en su favor. Así fue. Los propios trabajadores, en asamblea, resolvieron no ofrecer el concierto dentro del coliseo para no romper la huelga y que los honorarios percibidos por el show callejero serían destinados al fondo de lucha del teatro. El concierto fue una enorme jornada de los trabajadores contra el gobierno de la ciudad.

Un tributo del público

Al día siguiente, otro concierto organizado por el grupo «habitúe del Teatro Colón», en la Facultad de Derecho, sirvió para que los músicos recibieran el apoyo de su público en otro concierto gratuito y masivo donde, ahora, fueron los espectadores quienes cantaron, ya no La Traviata, Rigoletto o Aída, sino los autóctonos y tradicionales cánticos de los estadios de fútbol o las marchas popular. Para concluir con un conmovedor «Trabajadores del Teatro Colón, Presentes, ¡Ahora y Siempre!». El público del Colón se colocó en el campo de los trabajadores.

El dedo en la yaga

El tenor español, en sus elogios a los músicos, puso de relieve que la calidad del Colón se explica por sus 900 trabajadores, incluyendo a los vestuaristas, técnicos, técnicos artísticos, etc. Dio otro duro golpe al gobierno, que con la ley de autarquía (votada con el apoyo de los K y rechazada por esos trabajadores) pretende prescindir de esos servicios tercerizándolos y transformar el coliseo en una sala de alquiler de shows privados y a los músicos en monotributistas.

Contradicciones

En pocos días, debería comenzar la temporada. Los artistas siguen más firmes que nunca en su plan de lucha. Ya han comenzado los cruces entre funcionarios del gobierno. Grindetti le ha reclamado a García Caffi que abra una paritaria. Lombardi, ministro de Cultura, ya amenazó con su renuncia. Macri no ha sido capaz de mantener una conversación con Plácido Domingo ni con nadie para explicar su fiasco y sus pactos fallidos con la kirchnerista burocracia del Sutecba.

Mientras tanto, todos los trabajadores han recibido un aumento sectorial de más del 30% de bolsillo, pero con cifras atadas a «presentismo y productividad» firmado por Sutecba como resultado de la lucha y, contradictoriamente, para tratar de desactivarla. El objetivo es, de nuevo, extorsionar a los músicos que sostienen la lucha bajo la amenaza de responsabilizarlos por la pérdida de ese aumento si la temporada no comienza y enfrentarlos con el resto del teatro. Es necesaria una acción común todo el Colón contra los planes del gobierno macrista y el reclamo de un aumento del 40% sin cláusulas antihuelgas. Un pronunciamiento en común de todos los trabajadores serviría para ir creando las condiciones de esta nueva etapa de la lucha.

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