23/07/2020

La Rioja: trabajadores estatales sin aumento desde hace un año

Por Claudia Baigorria Tribuna Estatal

Con el anuncio del domingo 19 del gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, quien en una conferencia de prensa para dar a conocer la apertura de ciertas actividades comunicó que no habrá aumento salarial para los trabajadores estatales, llegamos a la terrible situación en que los salarios están congelados hace ya un año.

En junio de 2019, el anterior gobierno (PJ) anunció el último aumento que, escalonadamente y en cuotas, llevó el sueldo mínimo de bolsillo a 21.350 pesos. En el mismo período, la Canasta Básica Alimentaria aumentó en la provincia un 45,3% y la Canasta Básica Total un 40,7%. Hoy, una familia debe tener un ingreso de $43.810 para no ser pobre y $18.029 para no ser indigente, por lo que la mayoría de los trabajadores cobra salarios de pobreza casi al límite de la indigencia.

Mientras tanto, el Estado provincial ha pagado más de 1.000 millones de pesos en intereses por el llamado Bono Verde, una deuda del gobierno anterior por 300 millones de dólares que no se sabe a dónde fue destinada. Estamos ante la misma política de ajuste que aplica el gobierno de Alberto Fernández mientras negocia el repago de la deuda usuraria. Finalmente, para no caer en default La Rioja depende de los giros de la Nación.

Las declaraciones de Quintela fueron hechas en medio de un creciente malestar entre los trabajadores por el mísero aguinaldo que se cobró en estos días. Para los PIL (planes precarizados) el aguinaldo fue de $3.500, y para un trabajador de planta de $6.000, porque la mayoría del salario son sumas en negro.

El hecho de que los riojanos cobremos uno de los salarios más bajos del país hace años, o que la mayoría de los trabajadores que se jubilan cobren la mínima sea cual sea su antigüedad o categoría, solo es posible gracias la complicidad de las distintas direcciones sindicales. Luego del anuncio del congelamiento de los salarios, no hubo siquiera un pronunciamiento por parte de las burocracias sindicales.

Sin embargo, estas últimas semanas se sucedieron una serie de luchas, como la de los trabajadores precarizados de la salud, los docentes o las de los choferes del transporte urbano. Estos últimos lograron imponer varios reclamos al gobierno tras un plan de lucha que consistió en acampes, ollas populares y movilizaciones. Este es el camino que debemos tomar los estatales. Impulsemos asambleas en los lugares de trabajo, que confluya luego en una gran asamblea provincial para votar un plan de lucha y un pliego de reivindicaciones.

Organicemos la pelea por la convocatoria a paritarias para los trabajadores estatales de la provincia y la recomposición salarial hasta igualar la canasta familiar, por el 82% para los jubilados y el pase a planta de todos los precarizados. Además, pongamos en pie comisiones votadas por todos los trabajadores para garantizar condiciones de seguridad e higiene. No al pago de la deuda provincial y nacional, por un impuesto progresivo a las grandes fortunas, empresas, bancos y agroexportadores para que sean ellos quienes paguen la crisis.

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