30/09/2020 | 1606

La rosca de la burocracia sindical de cara al pacto social

Espacio “Producción y Trabajo”: reflejo de cómo operan las fuerzas políticas del capital para encolumnar a los trabajadores.
Por Sebastián Rodriguez Comisión interna de Morvillo

Se lanzó oficialmente el espacio “Producción y Trabajo”, una iniciativa del sector de las patronales pymes, pequeños productores del agro, cooperativistas, y un ala de la burocracia sindical.

Participaron la Corriente Federal de Trabajadores, la CTA de los Trabajadores, la Mesa Nacional de Unidad Pyme, la Confederación General Empresaria de la República Argentina (CGERA), la Confederación Argentina de Trabajadores Cooperativos Asociados (Conarcoop), la Federación de Cooperativas de Trabajo (Fecootra), la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo (CNCT), la Federación Argentina de Cooperativas de Trabajadores Autogestionados (Facta), la Corriente Agraria Nacional y Popular (Canpo), la Asociación de Mujeres Rurales Argentinas (Amraf) y el Grupo de Empresas Sociales y Trabajadores Autogestionados (Gestara).

Un programa patronal

En el documento consensuado dejaron en claro su objetivo: “ser protagonistas en el Consejo Económico y Social anunciado por el presidente Alberto Fernández”. O sea, integrar el pacto social con el que pretenden descargar la crisis en las espaldas de los trabajadores.

Entre otros puntos, reivindican los ATP y los créditos subsidiados -en criollo, los subsidios al capital. Los ATP financian a las patronales con plata de la Anses, mientras el gobierno congela la movilidad jubilatoria en cifras de indigencia. Ni en el texto ni en las exposiciones fue colocada la denuncia de vaciamiento de las arcas jubilatorias. Deberían denunciar, además, la rebaja de aportes patronales y moratorias.

En el punto referido a salarios plantean una “recomposición del poder de compra de salarios y jubilaciones”, lo que es lo mismo que no decir nada. Hay una razón: el reclamo de salario mínimo igual a la canasta familiar y 82% móvil para los jubilados choca con los intereses de las patronales. La dupla Yasky-Amichetti (principal vocero de la Corriente Federal) ni por error formularon el planteo. Vale mencionar que los salarios de docentes y gráficos están por debajo de la línea de pobreza.

Sobre cooperativas, nada dice el documento. Durante seis meses de pandemia, los trabajadores cooperativistas quedaron desamparados, sin auxilio sustancioso del gobierno. No hay reclamo al Estado sobre estatización bajo control obrero, garantía de salarios de convenio, obra social y ART, o que dichas cooperativas sean consideradas proveedoras privilegiadas.

Por otro lado, el documento plantea la desdolarización de las tarifas de energía. O sea, lejos de plantear la nacionalización de los recursos estratégicos y naturales, ni siquiera la apertura de libros. Tampoco impugna los subsidios a las privatizadas. La desdolarización así planteada está colocada en función de una puja distributiva interburguesa.

Como frutilla del postre y una definición de fondo, el texto expresa el apoyo el pago de la deuda. Un reclamo de todo el arco patronal que choca con los intereses nacionales. El sometimiento del capital financiero succiona todos los recursos y las riquezas del país. No hay desarrollo posible pagando la deuda usurera y fraudulenta.

La disputa de fondo de la burguesía es el reparto de los limitados recursos disponibles del Estado tras los acuerdos de deuda. Este “nuevo” espacio refleja esa lucha interburguesa y cómo operan las fuerzas políticas del capital para encolumnar a los trabajadores tras sus intereses.

La rosca contra los trabajadores

El espacio cuenta con la “bendición” de Cristina Fernández-Kicillof. Es presentado como peso contrapuesto al acto del 9 de julio y las reuniones que la CGT impulsó con los grandes empresarios, entre otros, de la Asociación Empresaria Argentina (Pérez Companc, Paolo Rocca, Magnetto, Rattazzi, Blaquier, Coto, Bulgheroni).

Sin embargo, más que contrapuesto es un espacio complementario. La ofensiva sobre los trabajadores que reclama la burguesía es tan grande que el pacto social necesita incorporar a todos los actores sociales para desenvolver su capacidad de contención.

Por otro lado, es una respuesta a los intentos de Alberto Fernández, que procura recostarse sobre los gobernadores y la CGT, para desarrollar una base de apoyo propia dentro del gobierno.

La dirección actual de la central obrera, por su parte, impulsa el alineamiento con Alberto Fernández y los gobernadores en función de las elecciones pendientes de Consejo Directivo. La CFT, las CTA’s y los movimientos sociales no están en sus planes. El acto del 17 de octubre está colocado en esa perspectiva.

Por la independencia política de los trabajadores

La CTA y la Corriente Federal, patas kirchneristas en la burocracia sindical, proponen un frente con el empresariado pyme para encubrir sus entregas permanentes. Los docentes recibieron 0% de aumento firmado por Ctera en función del pago de la deuda, sin que Yasky se indigne. El sindicato gráfico acaba de firmar unas paritarias fantasma, donde habilita a las patronales, 95% pymes en el gremio, a desconocer el aumento firmado.

Las pymes, tan reivindicadas por el nacionalismo burgués, son el reino de la flexibilización laboral: los convenios colectivos de trabajo no se respetan, la informalidad y la evasión fiscal son moneda corriente. Ni hablar de la violación permanente de todo tipo de protocolo frente a la pandemia.

El gobierno de la burguesía y el FMI es el gobierno de los Fernández. Comparten agenda: pago de deuda, reformas estructurales (laboral, impositiva, previsional, monetaria, fiscal), tarifazos.

El 30% real de desocupación, el recorte a las jubilaciones con valores de indigencia, los recortes salariales, las suspensiones, contrastan con el pago puntilloso de los intereses de deuda. La Bonaerense y los bonistas firmaron las mejoras paritarias, mientras los trabajadores seguimos con acuerdos paritarios por debajo de la inflación y salarios de pobreza.

No hay salida para los trabajadores a la crisis capitalista de la mano de la burguesía. La independencia política de la clase trabajadora es una necesidad histórica para superar la contención del nacionalismo burgués y el avance de la crisis lo va a poner de manifiesto cada vez más intensamente.

Esta batalla esencial tiene a la Coordinadora Sindical Clasista del Partido Obrero en primera línea.

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