26/09/2001 | 723

La Utpba es un fraude, boicotear las elecciones es un acto de lucha

Delegados, activistas, trabajadores represaliados, viejos y nuevos dirigentes de las luchas piqueteras del gremio de Prensa y trabajadores de decenas de medios se autoconvocaron el 22 de septiembre a las 11 horas en Fatpren, con el apoyo de las agrupaciones opositoras del gremio, entre ellas, la clasista Lista Naranja. Estuvieron presentes activistas de Télam, Clarín, Crónica, Perfil, Diario Popular, BAE, La Prensa, Olé, Tiempos del Mundo, El Cronista, ATC, Página/12 y numerosas radios y revistas.


Fue una contra asamblea general del gremio que se propone boicotear las elecciones truchas de la Utpba llamadas para el 27 de septiembre.


Semejante constelación de trabajadores de prensa tiene sobradas fuerzas para presentar una y más listas, de acuerdo a las distintas estrategias político-sindicales en las que se inscriben. Es más, históricamente han formado listas y han dado batallas, incluso desiguales, porque las elecciones «de aparato» en la Utpba no empezaron hoy. Algo muy fuerte los ha llevado ahora a unirse en esta actitud común: la masa del gremio no votará, pues sencillamente está afuera de lo que en un momento fue un sindicato. Si esta conducción antes ganaba con el padrón fantasma de colaboradores, ahora sólo tiene un padrón fantasma de presuntos colaboradores a cuya superexplotación ha contribuido como nadie.


La Asamblea «clandestina» para elegir junta electoral, y el padrón, con 1.500 afiliados más, cuando han cerrado decenas de medios pequeños y medianos, cuando se achicaron los grandes y se desafilió todo el mundo, son anécdotas que rozan el grotesco.


El 27 de septiembre se vota en la Utpba. Pero esto ya no es un sindicato y éstas no son elecciones. El sindicato es un fraude y la ficción electoral es una burla a los trabajadores y al movimiento obrero en su conjunto. El punto de inflexión lo marcó la traición al proceso de Clarín, tal vez el más importante emprendimiento de organización independiente de la patronal en la última década. La entregada quedó patentizada en la expulsión del secretario adjunto, Camaño, de una asamblea del diario.


Pero el proceso es infinitamente más antiguo, más profundo y adelanta las agujas de la descomposición de la burocracia sindical argentina, en particular de sus variantes centroizquierdistas. Antes aislaron la valiente huelga piquetera de La Razón, ayer nomás estafaron la de Crónica (ver nota en PO Nº 722), de Télam se borraron y han dividido a Radio Nacional y a Canal 7 en la lucha contra el Multimedios de Lopérfido.


Lo expuesto explica el odio del gremio, que se ha desafiliado en masa. Pero ni de lejos agota la cuestión. En AFP, Diario Popular, Tiempos del Mundo y muchas otras empresas se niegan a convocar elecciones de delegados, abandonando la tarea formal a la que están obligados.


Como sindicato han dejado de respirar; se dedicaron a la «cuestión mutual», al estilo de los gordos de Daer, lo que no ha evitado la bancarrota de la obra social (Ostpba) y la completa arancelización y degradación de sus servicios.


Quebraron al sindicato como organización de lucha y a la obra social como organización mutual. Se tienen que ir. Hay que refundar un sindicato de trabajadores en prensa. Los libros de la Ostpba se tienen que abrir a los trabajadores; sus enterradores deben rendir cuentas ante la Justicia. Que se vayan.


Apoyemos con todo la autoconvocatoria que reforzará a Crónica y a todas las luchas del gremio.

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