02/04/2020 | 1587

“Las condiciones mínimas de seguridad para este momento no están dadas”

Entrevista a una de las trabajadoras de la alimenticia Mondelez Pacheco

–¿Cómo es la situación actual en la fábrica? ¿Están fabricando productos esenciales?


–La fábrica nunca dejó de producir. Aumentaron la producción con productos exclusivos para exportación. Durante estas 2 semanas solo se fabricaron galletitas y por ahora solo dulces (Oreo, Pepitos, Lincoln, Variedad y Galletas de arroz) y en la parte de chocolates se fabricaron alfajores, Rhodesia, Tita y habanitos. Yo no creo que estos productos sean esenciales. No fabricamos fideos, por ejemplo. Antes sí, pero Mondelez hace 5 años dejó de fabricarlos en la planta de Pacheco.


–¿Cuántos trabajadores hay aproximadamente? ¿Es la cantidad habitual?


–La cantidad de trabajadores no es la habitual. Están licenciados los que están en el grupo de riesgo. También se licenció a las madres que tienen hijos menores de 17 años. Para cubrirlos, la empresa les ofrece a los trabajadores hacer horas extras. La gente está trabajando 12 horas los días de semana y los fines de semana está yendo a trabajar.


–¿Qué medidas de seguridad e higiene implementa la patronal? ¿Son suficientes?


–Las medidas de seguridad para fabricar alimentos son lavarse las manos y usar alcohol en gel. Pero en estos momentos alcohol en gel no hay más. Estuvimos trabando la primera semana sin elementos básicos de protección, no teníamos algo tan fundamental como guantes.


La empresa de limpieza es tercerizada y no dan abasto. Nosotros pasamos por muchas puertas las cuales tienen cortinas de plástico, por muchas escaleras, muchos picaportes y pasamanos. Nadie los limpia.


La empresa la única medida nueva que implementó fue la de tomar la temperatura corporal en la entrada del turno. Luego fabricó una cámara que hasta el sábado solo se probó con gente, donde te baña con alcohol al entrar a la planta y lo hace con nuestra ropa de calle puesta. Esta cámara no está reglamentada por nadie. Por otro lado, la empresa ofreció micros para el personal de planta ya que solo una parte estaba autorizada a viajar en ellos. Pero no así a los tercerizados como el personal de las empresas de limpieza, del comedor, ni a la vigilancia. Tampoco los changarines que trabajan en depósito, ni al servicio médico tercerizado.


Las condiciones mínimas de seguridad para este momento no están dadas.


–¿Qué falta?


–Nos falta alcohol en gel, más dispensers de jabón para lavarnos las manos. Son muchas las veces que en vestuarios no hay jabón. Ahora nos dan guantes, pero están restringidos y nos dicen que hay que cuidarlos. Pero nosotros nos cambiamos muchas veces los guantes porque fabricamos alimentos y los tenemos que tirar ya que no podemos volver a usar.


No nos dan barbijos, salvo a ciertos sectores que se usan por los polvos, gases y olores que tienen los ingredientes. Están restringidos para el resto de nosotros. También les dicen que los tienen que cuidar porque la empresa no tiene stock.


Hay carteles que dicen que tenemos que mantener distancia entre nosotros, pero en los cambios de turno se forma un embudo de gente en los pasillos. En la entrada y salida la seguridad toca todas nuestras pertenencias, como la mochila, cartera y bolsos, a todos los que ingresamos a la planta con los mismos guantes.


–¿Qué postura tiene el sindicato sobre la situación? ¿Hicieron asamblea general del personal o sector?


–El sindicato no hace asamblea. Los delegados tampoco. Solo hicieron en un turno. Lo que ellos dijeron fue lo de las licencias y los micros. La postura que tiene el sindicato es asegurar la producción de la empresa, solo eso. La gente en esta situación tuvo que ir a hacer horas extras, cuando hace un par de meses la fábrica supuestamente no vendía nada y nos estaban por suspender.


La empresa juega con la necesidad de la gente dando horas extras. Y el sindicato y los delegados pidieron un bono para los que estamos yendo a trabajar. Nos exponen porque la gente viene de lejos: zona sur, zona norte, zona oeste. Hacemos el esfuerzo de no faltar, no llegar tarde, para fabricar Oreo o Pepitos a costa de nuestra salud.


La salud de nosotros los trabajadores y nuestras familias no se negocia, y vale mucho más que los 10 mil pesos que está negociando el sindicato. Nuestras vidas no tienen precio.

 

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