20/03/2020

Las patronales gráficas violan la cuarentena con la complicidad de la lista verde

La patronal de Ipesa, que viene de despedir a casi la mitad del plantel en octubre del año pasado, no respeta la cuarentena de sus trabajadores. La rama de producción de la planta es editorial. Imprimen revistas (revista Gente, Pronto) y folletería. La empresa, está en estos momentos en una incipiente reconversión de parte de su producción hacia el packaging. Ningún servicio esencial en épocas de emergencia sanitaria.


Para no respetar la cuarentena se refugia en el punto nueve del artículo seis del decreto presidencial “Quedan exceptuadas del cumplimiento del aislamiento social, preventivo y obligatorio y de la prohibición de circular, las personas afectadas a las actividades y servicios declarados esenciales en la emergencia, según se detalla a continuación […] Personal que se desempeña en los servicios de comunicación audiovisuales, radiales y gráficos”.

No es una acción aislada. La cámara empresaria de la actividad (Faiga) emitió un comunicado donde señala que “Faiga ha tenido un logro importante, no solo para los gráficos, sino también para sus clientes y proveedores” en referencia a que los talleres cuyas impresiones están relacionadas con el rubro alimentación, medicamentos, artículos de higiene y servicios postales, quedaron exceptuadas de la cuarentena. Estas declaraciones públicas pretenden mostrar la capacidad de lobby de la organización patronal. A su vez, muestra el desprecio hacia los trabajadores colocando como prioridad absoluta el negocio capitalista. No hay mención a las condiciones de esas excepciones, ni a garantizar las condiciones de higiene y salubridad que exige la pandemia.


Por su parte, la directiva del sindicato emitió su propio comunicado reproduciendo el articulado del decreto para señalar las actividades exceptuadas de la cuarentena. Es el primer comunicado que sacan sobre el CoVid-19.


La parálisis frente a la crisis sanitaria es el reflejo de una dirección que mantiene una distancia absoluta con las bases obreras. No hubo ningún pronunciamiento ni acción alguna de la dirección sindical en toda esta etapa. No se acercaron a los talleres a garantizar las licencias ni las condiciones mínimas de higiene. En un gremio donde reina el control patronal en los lugares de trabajo, la directiva dejó en manos de los empresarios la salud de los trabajadores. Las licencias obtenidas fueron producto de los reclamos en los talleres a iniciativa de las bases y tomadas por los delegados. Ahora, en línea con el texto de la Faiga, divulgan un comunicado donde resaltan los sectores que quedan exceptuados de la cuarentena: aceptan sin condiciones esas excepciones y le allanan el camino a las patronales para los aprietes: “La Federación Gráfica Bonaerense hace un llamado al conjunto de la Familia Gráfica para que seamos respetuosos de estas disposiciones…” Tampoco impulsaron una campaña para evitar que las empresas no exceptuadas (como Ipesa) respeten el aislamiento de los trabajadores. Como tampoco antes lo hicieron para garantizar el cumplimiento de las licencias en todas las fábricas. 


La posición de la Naranja Gráfica es clara: Ipesa debe cerrar inmediatamente sus puertas. En caso de que la impresión de folletería de farmacias sea considerado esencial, deben realizarse esos trabajos con las dotaciones mínimas, garantizando la patronal un traslado seguro (remis, costeando gastos de autos particulares, etc.) y las condiciones de higiene y salubridad. En ese caso la empresa debe respetar las licencias (no lo viene haciendo). La dirección del sindicato debe garantizar el cumplimiento de las licencias y el aislamiento de los trabajadores, rechazando que la impresión de revistas sea considerada servicio esencial. Debe garantizar que las impresiones relacionadas a alimentos y remedios se realicen con dotaciones mínimas, turnos reducidos, transporte seguro y condiciones de higiene y salubridad óptimas. A su vez, pronunciarse por un aumento salarial de todos los gráficos, y la indexación mensual por inflación, para enfrentar esta pandemi; y ningún despido ni suspensiones debido a la merma de la actividad industrial. Que la crisis la paguen los capitalistas. 

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