26/10/2020

Las trabajadoras precarizadas del Gobierno de la Ciudad vamos a la audiencia pública del 28

Otro paso en la organización por nuestros reclamos.
Por Viole Ta

Desde la banca del Frente de Izquierda en la Legislatura porteña y Tribuna Municipal convocamos el miércoles 28 de octubre a las 18.30 horas a participar de la audiencia pública, que contará con la presencia del legislador Gabriel Solano del Partido Obrero, para organizar y hacer frente a la situación en la que nos encontramos trabajando más de 18.000 trabajadoras y trabajadores precarizades de la Ciudad de Buenos. Particularmente entre quienes somos trabajadoras mujeres precarizadas, donde cada uno de los problemas se ve profundamente agudizado.

Ya no resulta novedoso plantear que la pandemia ha puesto particularmente sobre la mesa las dificultades que asumen los trabajadores precarizados del ámbito de la administración pública de la Ciudad de Buenos Aires: la falta de licencias establecidas, ART, paritarias, salarios miserables e incluso la dificultad de la organización sindical. La posibilidad de despidos rescindiendo contratos sin necesidad de justificativos, como sucedió en Ecobici y en el Ministerio de Desarrollo Humano hace tan solo algunos meses, considerando la tendencia al ajuste en todos los planos, se encuentra más presente que nunca.

A partir de la aprobación de la Ley de Emergencia nuestra situación ha empeorado, ya que se le otorgó al jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, la facultad de modificar el presupuesto, congelar la planta y los salarios y despedir trabajadores.

Si bien la situación de los precarizados en general encuentra dificultades sustantivas, para el caso de las mujeres toma dimensiones exacerbadas. Después de más de siete meses de teletrabajo, para la gran mayoría de trabajadores del Gobierno de la Ciudad la cuarentena se ha transformado en una verdadera justificación para el trabajo a deshora y con jornadas extenuantes que afectan de forma diferencial a las mujeres, en la medida que, como es conocido, las cargas domésticas y reproductivas recaen, en términos generales, sobre nuestros hombros.

La falta de espacios para desarrollar las tareas laborales, teniendo que estar atendiendo a las familias en paralelo, representa un problema fundamental en este cuadro de precarización, ya que las licencias quedan a disposición total de los funcionarios a cargo. Las mismas dificultades atraviesan quienes deben desarrollar las tareas de manera presencial, obligadas a realizar malabares con el grupo familiar para el cuidado de hijes, dado que en muchos organismos no se ha respetado la licencia por hijo en edad escolar.

No es casual que seamos las mujeres quienes nos insertamos en las estructuras más precarias de empleo. Según los últimos datos del Indec más del 37% de las asalariadas trabajan en la informalidad y no poseen aportes jubilatorios. La tasa de ocupación en las mujeres se ubica en casi 20 puntos menos que para el caso de los hombres, generando las condiciones para que se profundice la precarización. La brecha salarial es otra de las grandes consecuencias de las condiciones de mayor complejidad a las cuales estamos sometidas las mujeres trabajadoras, ya que al estimarse que las tareas domésticas son en un 73% realizadas por mujeres las horas de trabajo remunerado se ven considerablemente achicadas.

Entre las modalidades de asistencia técnica (con universidades u organismos tales como ONGs) y locación de obra y/o servicios se contabilizan aproximadamente 18.000 contratos. Un real batallón de trabajadores precarizados, sin posibilidad de tomarse licencias bajo convenio y bajo el peligro de vernos sin contrato a fin de año.

La importante lucha que dieron los residentes y concurrentes de CABA, hace ya casi un año y previo a la pandemia, puso de manifiesto las condiciones a las cuales somete el gobierno porteño a sus trabajadores incluso en el ámbito de la salud.

Si desde el gobierno porteño, y por supuesto también el gobierno nacional, la única “perspectiva de género” es la del ajuste, las burocracias sindicales son un digno reflejo de esta política. Sutecba (sindicato de trabajadores del gobierno de la Ciudad) brilla por su ausencia, al punto tal que no reconoce a los contratados como trabajadores, convalidando el fraude laboral desarrollado por el gobierno. Y ATE, en sus distintas conducciones, no ha generado ninguna instancia real de organización que permita organizarnos como mujeres trabajadoras.

Desde la bancada del Frente de Izquierda, en cabeza del legislador Gabriel Solano, hemos presentado un proyecto de ley por pase a planta de todas y todos los trabajadores municipales precarizados de GCBA, el cual al día de hoy se encuentra con estado parlamentario. Vamos a la audiencia pública a discutir cómo organizarnos para conquistar el pase a planta. Sumate.

 

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