20/03/1997 | 531

Los 42 despidos y el convenio Fiat-Smata deben ser el eje de un plan de lucha

Por E. S.

La lucha por la reincorporación de los 42 despedidos en Fiat Auto está en una impasse. Mientras en el seno de los trabajadores está abierto un debate sobre el camino a adoptar, la patronal pretende avanzar en fábrica sobre las condiciones laborales y sobre la propia organización de los trabajadores.


En la última semana hubo un nuevo despido (que por presión de los jefes se convirtió en una renuncia) ligado directamente a los intentos de aumentar los ritmos de producción (el compañero cometió el ‘delito’ de señalarle a otro que debía mantener el ritmo habitual porque perjudicaba al resto). La patronal presiona por aumentar los ritmos y el cumplimiento de horas extras, cosa que logra parcialmente como resultado de la resistencia sorda de los trabajadores. Tratando de no ir a un enfrentamiento que relance la lucha dentro de fábrica, se ha dado la política de darles prebendas a los CPI (especie de subcapataces alcahuetes de la patronal, que no cobran mayor sueldo). El otro intento es el de provocar el ‘retiro voluntario’ de los delegados que no han sido despedidos, los cuales, a pesar de no ser reconocidos legalmente, en muchos casos organizan la resistencia contra la política patronal.


El otro aspecto que ha cobrado importancia es la vigencia del convenio firmado entre el Smata y Fiat. En ocasión de una asamblea convocada por la integración del Sitramf a la Uom (al viernes 4 había más de 1.000 fichas de afiliación a la Uom), un compañero preguntó qué pasaba con el convenio, ya que éste ha sido firmado por un sindicato sin representación en Fiat. La personería de la Uom plantea la nulidad del convenio firmado por el Smata y, por lo tanto, la necesidad de denunciarlo por parte de los trabajadores.


La clave sigue siendo el plan de lucha de la fábrica


La reincorporación de los despedidos define la situación de fábrica, y sin un plan de lucha que abarque a todos los trabajadores de Fiat no es posible lograrla. Un plan de lucha implica unir a los trabajadores en actividad con los despedidos y es una señal inequívoca para la patronal. Implica abrir la discusión sobre los ritmos de trabajo, las categorías y el conjunto de los problemas que aún existen. La otra consigna que se plantea es la denuncia del convenio Fiat-Smata y la convocatoria a paritarias con delegados elegidos por los trabajadores de Fiat.


La resolución de un plan de lucha dentro de Fiat y la puesta en pie de la Interfabril son las tareas claves de esta hora.

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