05/05/2011 | 1175

Los K con los banqueros, contra los bancarios

La burocracia a la rastra
Pablo Artigas

El 28 de abril fue convocado un paro nacional bancario. La medida -que tardó, pero llegó- sorprendió por su combatividad y su contundencia. Tengamos en cuenta que estamos hablando de una paritaria que se tendría que haber firmado en diciembre de 2010, bicicleteada hasta marzo con tres cuotas de mil pesos.

La conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo, el 27 de abril a las 20 horas, no fue acatada en un primer momento. Esto hizo que muchos compañeros se sumaran a la medida, acompañando la gran marcha bancaria. En el transcurso de la jornada, al darse cuenta la patronal y el gobierno de la magnitud del movimiento, arbitrariamente el Ministerio de Trabajo impuso una multa a La Bancaria de 5.000 pesos por trabajador que adhiriese al paro. El gobierno kirchnerista dictó una medida sin precedentes contra un sindicato en lucha.

Sobre la base de esa amenaza espuria, La Bancaria decidió el levantamiento del paro a las 15 horas. Esa actitud está vinculada directamente con el rechazo, por parte del gremio, del «acuerdo Moyano» y el miedo generado por la victoriosa huelga petrolera. Este ataque a los trabajadores clarifica que el gobierno está, hoy más que nunca, con el «modelo productivo» de los Eskenazi, Escasany y Brito contra los trabajadores que luchan por un aumento salarial y para las ganancias que sean pagadas por los banqueros.

«Palazzo escucha, queremos plan de lucha»

Las columnas zanolistas que desfilaron por el centro, cortando calles, fueron eclipsadas por la gran columna que organizaron las gremiales opositoras del Banco Nación, Provincia, Ciudad, Credicoop y Cabal. Con más de 400 compañeros movilizados, la oposición disputa, sin lugar a dudas, la dirección del conflicto paritario.

El acatamiento de la conciliación impactó negativamente en los compañeros.

El cuadro de crisis del gremio se agrava en este conflicto, con el sindicato partido en facciones opuestas al interior del zanolismo (Castillo vs. Palazzo vs. Estoup) y una oposición que crece. El punto es justamente que la paritaria y las fuertes tendencias de lucha al interior del gremio ponen a prueba un aparato en descomposición y a una oposición heterogénea.

Es clave la orientación frente a la paritarias, puesto que están las condiciones -a partir de las ganancias siderales de los bancos, de la combatividad de los trabajadores y de la crisis de la burocracia- para arrancar un aumento reparatorio.

Impulsamos inmediatamente un plenario de comisiones internas y delegados opositores para organizar una salida para el conjunto del gremio.

Desde Tribuna Bancaria insistimos con esto hace un tiempo y vemos que este cuadro es ideal para avanzar sobre los restos del zanolismo. Los bancarios luchamos por:

• 35% de aumento remunerativo y retroactivo.

• Que el impuesto a las «ganancias» lo paguen los banqueros.

• Pase a planta de todos los tercerizados.

• Cláusula gatillo, para rediscutir salario al compás de la inflación.

• Que las negociaciones se sometan a las asambleas por bancos.

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