13/04/2020

Los portuarios ante la pandemia

La crisis del coronavirus y la crisis del Puerto de Buenos Aires.

La crisis abierta por la proliferación del coronavirus a nivel mundial ha abierto nuevos debates entre los trabajadores portuarios de todo el país y revivido otros que no se descansan ni en tiempos de crisis. Se trata de uno de los sectores más expuesto al contagio y donde, en varios casos, ha primado la iniciativa obrera ante la política criminal de las operadoras portuarias.

A mediados de marzo, señalábamos desde las páginas de PrensaObrera.com la medida adoptada por los trabajadores portuarios que se negaron a tomar servicio en una de las embarcaciones de Hamburg Sud (parte del grupo Maersk), en las terminales 1, 2 y 3 bajo la operatoria de Terminales Río de la Plata (TRP), debido a que no existía ninguna medida ni protocolo sanitario que garantizara la preservación de la salud y la vida de los trabajadores. La medida fue de lo más oportuna, y a su vez combatida desde todos los frentes, con especial énfasis en las patronales que la tildaron de un “boicot” al trabajo. Sin embargo, unos días después se imponía el aislamiento obligatorio en todo el país y de exhortaba al cumplimiento de mediad sanitarias de emergencia. A los pocos días se abría un conflicto similar en el puerto de Rosario; y más tarde se replicaba un conflicto en el puerto de Mar del Plata, donde los trabajadores arrancaron la aplicación de un protocolo sanitario a instancias de su propia iniciativa. En Zárate, por su parte, los trabajadores denunciaron el incumplimiento de las medidas de seguridad, lo que más temprano que tarde llevó a un caso de contagio de Covid-19




Los distintos reclamos de los trabajadores portuarios, cuya actividad se considera esencial, fueron manifestándose en mayor y menor medida en la mayoría de los puertos del país. El caso más paradigmático es quizás el del Puerto de Buenos Aires, que recibe más del 60% de los movimientos portuarios y que luego de la pulseada de un sector de las trabajadoras contra una de las 3 operadoras del puerto se lograron algunos paliativos urgentes (alcohol en gel, jabón, guantes, etc.). Sin embargo la negativa a aplicar un protocolo en regla y a tomar los recaudos a tiempo también generaron un caso de contagio en el lugar.


Por su parte, desde el gobierno solo articularon una escueta resolución para las medidas a adoptar respecto a los cruceros. Recién el pasado 4 de abril promulgaron un “protocolo sanitario” para el caso del Puerto de Buenos Aires (único de jurisdicción nacional), que no es más que la enunciación de generalidades, dejando en manos de cada empresa la adaptación de las medidas concretas y excluyendo a los trabajadores –los únicos que han actuado a tiempo para impedir la propagación del virus en sus lugares de trabajo- de todo tipo de decisión. Para el resto del país rigen las medidas que cada provincia adopte, donde por lo general prima la voluntad de las empresas: es el caso de la provincia de Buenos Aires donde cada puerto es administrado por un sistema de consorcios donde prima la voluntad de los privados por sobre los municipios y los sindicatos.


Puerto de Buenos Aires: crisis dentro de la crisis


La emergencia sanitaria por la pandemia tampoco ha dado lugar a que cese la contienda patronal que enfrenta a TRP con el grupo Maersk, accionista de la operadora APM (terminal 4) y líder monopólico de las líneas navieras, y que coloca a los portuarios como rehenes.


A un mes de cumplirse el vencimiento de las concesiones y de los contratos de las terminales con las líneas navieras, la Maersk sigue amenazando con llevarse todas sus operaciones a la terminal 4, liquidando de esa manera el 80% del negocio de TRP. Si bien en el mes de enero el negocio había repuntado levemente, la pandemia del coronavirus ha producido una baja del 30% en las operaciones del puerto, y los pronósticos más favorables estiman una lenta recuperación.


Ante esta situación la mayoría de los gremios, muchos de ellos enrolados en la Fempinra, exigen que el gobierno intervenga por medio de la Administración General de Puertos (AGP) o acudiendo a la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, con el fin de evitar prácticas monopólicas y así rescatar a la desgraciada TRP, para que se mantenga el “status quo”. Pero desde el gobierno, si bien han volteado la licitación con única operadora, del macrismo, no han decidido hasta ahora intervenir en el conflicto, más bien parecen esperar que la “selección natural” haga de lo suyo y que la propia puja entre los capitales termine por configura run puerto con solo dos operadoras. El plan del gobierno sería prorrogar las licitaciones por 1 o 2 años y ver quien queda vivo. “Todas las opciones están abiertas. El 15 de mayo el Estado va a prorrogar”, afirma el gerente general de AGP José Beni. Visto que TRP cuenta con todas las de perder sus socios de la emiratí Dubai Ports Word no han dudado en diversificar sus inversiones adquiriendo distintas concesiones de puertos chilenos.


Colocar el problema en denunciar a una empresa multinacional para apoyar a otra multinacional implica un callejón sin salida para los trabajadores portuarios: todas las operadoras, con el aval del gobierno, vienen realizando despidos hormiga y negándose a cualquier tipo de contratación. 




Un programa para de salida


La reducción de la jornada laboral en los puertos –impuesta anárquicamente y con reglas distintas según la operadora, el gremio y la jurisdicción- ha abierto otros debates entre los portuarios. En su mayoría, las operadoras portuarias buscan racionar los horarios para no perder productividad en medio de la pandemia, sin embargo ha sacado a la luz el reclamo por la jornada reducida en los puertos. Mientras que las patronales reclaman un puerto más eficiente, productivo y con menos costo laboral, lo que necesariamente conlleva recortes y despidos; los trabajadores están hablando de la posibilidad de reducir la jornada –a 6 u 8 horas dependiendo el régimen- sin afectación de salarios. Se trata de planteos absolutamente contrapuestos que dan la pauta de avanzar hacia una posición independiente de los portuarios en medio de la crisis de las patronales y puntualmente la del Puerto de Buenos Aires.


Ante la pandemia señalamos que debe pelearse por un protocolo sanitario unificado para toda la actividad portuaria, que no deje en manos de cada patronal y sus caprichos las medidas sanitarias y preventivas. Deben realizarse controles en los ingresos de todas las instalaciones; suministrarse todos los elementos de seguridad e higiene; multiplicarse la desinfección de lugares comunes y puestos de descanso, así como evitar la aglomeración de trabajadores; hay que impedir que los trabajadores en grupos de riesgo sean convocados a prestar tareas. Todo esto solo puede ser realizado con comisiones sanitarias de trabajadores electos en cada lugar, que supervisen el cumplimiento de las medidas y paren el trabajo allí donde exista un incumplimiento. 


Ante la crisis del Puerto de Buenos Aires planteamos ningún apoyo a ninguno de los bandos patronales, que juegan con nuestras vidas. Por un programa integro de salida para los trabajadores portuarios: no renovación de las concesiones privadas y la administración estatal del Puerto bajo control de los trabajadores; disminución de la jornada laboral y reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario; pase a planta permanente de todos los trabajadores tercerizados; convenio único portuario con las cláusulas más favorables para el trabajador y la equiparación salarial hacia arriba; reposición de los puestos de trabajo perdidos y cumplimiento de las tareas según convenio.



 

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